La disminución del ausentismo escolar, el ahorro en la economía familiar de alumnos y docentes, y aumento en el número de jóvenes que siguen una carrera, es lo que destacan docentes y jefes comunales en el interior provincial respecto de la puesta en marcha del Boleto Educativo Gratuito (BEG).

Mediante este programa se computaron, hasta principios de noviembre, 36 millones de viajes y cerca de 240 mil abonos en manos de estudiantes, educadores y personal de apoyo. En pequeñas localidades de zonas rurales o serranas que carecen de sistema de transporte urbano, la Provincia dispuso este año la entrega de minibuses para el traslado de estudiantes y docentes.

De los testimonios de mandatarios locales de distintas fuerzas partidarias, docentes, alumnos y padres, recogidos en varias localidades que recibieron vehículos, se desprende que el programa provincial tiene una marcada incidencia en la realidad educativa de esas localidades.

“El Boleto Educativo ha tenido un alto impacto sobre todo para los chicos que vienen de Cerro Azul y El Manzano. Diez años atrás esta escuela tenía 20 chicos aproximadamente, ahora tiene 140 alumnos en el nivel primario”, explica María de los Ángeles Federico, directora de la escuela Manuel Belgrano, ubicada en la zona del Algodonal, de Agua de Oro.

La escuela se encuentra en un paraje donde sólo pasan cuatro colectivos al día, lo que complicaba la llega de alumnos, cuenta Federico. Esa realidad comenzó a cambiar este año, mediante un servicio de transporte que implementa la comuna de Villa Cerro Azul, con un vehículo provisto por la Provincia.

Colonia San Bartolomé, en el departamento San Justo, es otro de los municipios que recibió este año el vehículo utilitario del BEG. Allí, la puesta en marcha del minibus posibilitó que creciera la cantidad de jóvenes que estudian una carrera superior en la vecina localidad de Las Varillas, a 45 kilómetros de Colonia San Bartolomé.

“Se me abrieron las puertas para poder estudiar. Antes estaba medio bravo”, cuenta Juan Fabricio Mansilla, un joven de Colonia San Bartolomé que cursa Administración de las Organizaciones en el Instituto Velez Sarsfield de Las Varillas. “Nos beneficio mucho, tiempo atrás dependíamos de un remis. Ahora mucha gente se animó a estudiar”, agrega Camila Bustos, alumna del Profesorado en Educación que dicta el mismo establecimiento.

A unos 400 kilómetros de esa zona, en localidad La Población (departamento San Javier), la directora de la escuela primaria Manuela Cabral de Terzaga, Lilian Trad, relata que desde que los alumnos “empezaron a venir en transporte, no han faltado nunca, su asistencia es excelente. Esto ha repercutido favorablemente en su aprendizaje”.

Muchos chicos –continúa- viven lejos del colegio, en parajes como El Carrizal, La Travesía y Las Achiras. Debían trasladarse largas distancias, en algunos casos a pie, en bicicleta o en burro. “Tenemos niños de las sierras que faltaban cuando llovía o por que se cansaban de caminar. El transporte favoreció notablemente su asistencia”, cuenta Trad.

En la escuela rural de Calchín Oeste, departamento Río Primero, también notaron una disminución del ausentismo escolar. “Los chicos ya no faltan, vienen aunque llueva o haga frío. Antes tenían una asistencia más irregular. Un papá solía traer a varios chicos, pero cuando no podía se quedaban sin venir”, dice Gilda Cavelieri, directora de la escuela Dora Santana de Pérez Ares.

En la comuna de Las Isletillas (Tercero Arriba), Andrea Buffarini, maestra tutora del anexo rural Ipem 116, señala que “se les hacía complicado venir a muchos chicos desde la zona rural. A veces no tenía quien los trajera hasta el colegio, sobre todo en los días de lluvias, ya que en general no tienen camionetas para salir del campo. El minibus fue una solución”.

Las dificultades de traslado en esa zona rural determinaron, en algunos casos, el abandono escolar. “Hicimos un censo para relevar cuánta gente no terminó (la secundaria). Estamos armando un proyecto para poner en marcha un Cenma. Al contar con el minibus, mucha gente podría llegar a terminar la secundaria”, acota Buffarini.

Alivio para el bolsillo. En localidades aisladas, donde las distancias se miden por varios kilómetros, se sabe que movilizarse es un desafío que impacta de lleno en la economía familiar. De ahí que el efecto de BEG en los bolsillos sea algo que destacan padres, docentes y alumnos.

“Significó un gran ahorro económico, porque el nene mío iba y volvía a remis, y este año se me hacía imposible pagarlo. Hay un colectivo que pasa a las 7.30, pero no siempre viene”, dice Claudia Córdoba, vecina de Villa Cerro Azul, que manda a su hijo a LA escuela de El Algodonal.

Aunque cambie la zona, los testimonios son parecidos. “Ha sido una gran ayuda. Antes debíamos levantarnos más temprano porque la escuela queda lejos. Para los chicos es una comodidad”, opina María Julia Ochoa, mamá de una alumna de la escuela de La Población.

“En el invierno mis hijos pasaban mucho frío para ir a la escuela, iban en moto. Ahora el transporte los lleva y los trae”, agrega Esther Palmero también vecina, pero en la “zona del bajo”, de La Población.

Regina Rosso, profesora del anexo rural Ipem 116 de Las Isletillas, tiene que trasladarse 27 kilómetros para llegar a la escuela, porque vive en Hernando, como muchas de sus compañeras. “Para nosotros el transporte en minubus es la posibilidad de trabajar. Este servicio ha impactado favorablemente en nuestros bolsillos y en el sueldo”, afirma.


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