Como esas “pelis” que resisten el paso del tiempo y quedan en la retina colectiva como grandes clásicos, la incipiente industria cinematográfica cordobesa quiere que el estado de gracia que atraviesa perdure.

Es que la movida viene en ascenso. En poco más de un año, cuatro películas filmadas, producidas y protagonizadas por artistas locales llegaron a los cines comerciales, algunas con muy buena repercusión de público. No sólo eso, también se presentaron en los festivales de Mar de Plata, Bafici, Cannes, Berlín, Venecia, Rotterdam y Estados Unidos, entre otros.

El lanzamiento de Hipólito, El Invierno de los Raros, De Caravana y, semanas atrás, de La Sombra Azul, marcó un hito en la producción loca. El fenómeno hizo que se comenzara hablar del Nuevo Cine Cordobés, rótulo que parece haber trascendido la provincia y comienza a instalarse en el circuito cinéfilo nacional y extranjero.

Aunque la actividad audiovisual local tiene un largo recorrido, como se evidencia en incontables cortos, largometrajes, documentales, telefilmes e incluso piezas publicitarias, realizadas por creadores independientes, estudiantes de cine, o productoras cordobesas, su circulación estuvo por lo general acotada a espacios independientes y alternativos.

Para Inés Moyano, productora de De Caravana, si algo parece estar cambiando con la irrupción del Nuevo Cine Cordobés es justamente el interés y acceso del gran público a las realizaciones locales. “Ahora las películas llegaron a las salas comerciales y tuvieron un importante apoyo mediático”, explica.

“Está creciendo la industria del cine y la industria del audiovisual. Hay un cambio notorio en la producción de cine comparado con lo que se hacía 10 años atrás, porque hoy se están produciendo por año dos largometrajes, lo que antes era impensable”, apunta Juan Carlos Maristany, productor del largometraje La Criada, premiado en la edición 2010 del Festival Bafici.

“Esto fue acompañado –continúa- con la especialización de técnicos y el desarrollo de servicios para la producción, post producción y de alquiler de equipos. Es decir hay insumos y servicios que ahora son provistos por empresas cordobesas”.

A la vez, para organizar la circulación comercial, un aspecto clave de la industria por lo general manejado desde Buenos Aires, varios productores locales se asociaron para crear la distribuidora Cine Cordobés, que trabajó en la llegada a las salas de Hipólito, El Invierno de los Raros y De Caravana, los documentales Foto de Familia y Ferroviarios.

HISTORIAS CON ACENTO

Sólo en la provincia, De Caravana tuvo 40 mil espectadores y permaneció 16 semanas en cartel, lo que representa todo un récord para una película de la que sólo se hicieron tres copias. Para tener una idea lo que esto significa, un largometraje como el Secreto de sus ojos se lanzó con cerca de 90 copias, lo que evidentemente incrementa las chances de circulación y la afluencia de espectadores.

“Creo que la gente se identificó con la película”, dice su director Rosendo Ruiz, buscando encontrar una respuesta al impacto de su ópera prima. También pasa algo de ese orden con Hipólito, El Invierno de los Raros y La Sombra Azul, que aluden a historias, personajes y paisajes reconocibles de la geografía física y humana cordobesa. Es que a pesar de diferencias estéticas y temáticas  el sello de origen distingue a esta movida.

“Córdoba no es la única provincia (del interior) que hace cine, también podemos hablar de Tucumán, Mendoza o San Luis. Pero tiene una característica que la diferencia: hace un cine propio, con identidad cordobesa, con su folclore, su música, su tonada”, explica Juan José Gorasurreta, responsable de la Subdirección de Cine, TV y Video de la Agencia Córdoba Cultura.

“San Luis es una productora a la que va cualquier realizador de Buenos Aires con su equipo de Buenos Aires y filma”, señala Gorasurreta para acentuar el contraste con los productos cordobeses. Es que la mayor parte de los actores, productores, directores, técnicos, junto con los servicios necesarios para el rodaje de las películas cordobesas son locales.

PRIMERA ESCENA

¿Por qué aquí y por qué ahora? Las respuestas son varias, pero hay dos cuestiones que parecen ineludibles a la hora de explicar el fenómeno: apoyo estatal y capacidad de técnicos, actores y productores locales.

Buena parte de esta historia empezó con una serie de actividades de capacitación y clínicas organizadas por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) y la Agencia provincial, que posibilitaron la formación técnica de artistas locales con profesionales de Buenos Aires. Para finalizar esa experiencia, de los cerca de 100 participantes quedaron seleccionados los proyectos -De Caravana, Hipólito y El Invierno de los Raros, entre otros- que recibirían el subsidio que otorga el Incaa para laproducción cinematográfica.

Para cubrir la brecha entre los gastos de rodaje, montaje y distribución, y la entrega del subsidio, la Provincia instrumentó un fondo de fomento de 2,5 millones de pesos (500 mil pesos para cada película). Este aporte se reintegra a medida que el Incaa concreta del desembolso de los subsidios.

A la vez, Córdoba es la provincia con más estudiantes de cine del país. Se calcula que entre las carreras de las universidades de Córdoba y Villa María, y el instituto La Metro, unos 3.000 alumnos de un total nacional de 12 mil se forman en el rubro audiovisual.

“En términos de formación técnica para la producción cinematográfica ya estamos prácticamente en un 80% de lo que hace falta para desarrollar una industria para producir cuatro o cinco películas al año. La Escuela de Cine de la UNC provee gente muy capacitada en términos técnicos y artísticos, y a nivel privado La Metro está generando técnicos de buen nivel. La gente que se capacita produciendo publicidad están bien formados, han hecho una buena escuela en la calle”, remarca Sergio Schmucler, director de La Herencia y La Sombra Azul.

Gorasurreta añade a este cuadro la multiplicación de espacios no formales de capacitación. Con la colaboración entre el Incaa y la Provincia se concretaron “clínicas, visitas de realizadores y productores de Buenos Aires para dar clases. Se hicieron más de 20 clínicas”, apunta.

LOS INDEPENDIENTES TAMBIÉN

Las pelis que llegaron a las salas comerciales se asoman como la punta del iceberg de una movida más amplia. Es el caso de jóvenes directores como Mariano Luque, con el film Salsipuedes (que llegó a festivales Cannes, Rotterdam, Berlín y el Bafici) y Nadir Medina, autor de El espacio entre los dos.

También la producción del grupo El Calefón es significativa: La Criada (mejor largometraje Argentino Bafici 2010), Buen Pastor, Una Fuga de Mujeres, Yatasto y la serie televisiva Serie Nosotros los Campesinos son creaciones recientes de ese colectivo formado por jóvenes realizadores. Cuadro al que se suman las recientes series producidas por los SRT, ampliando el espectro de las realizaciones locales a la televisión.

MODELO PARA ARMAR

Actualmente se está trabajando, en el ámbito de la Agencia Córdoba Cultura, en la creación de un marco normativo que pueda dar sustento en el tiempo a esta movida incipiente. “Todos los sectores están participando con propuestas claras y sensatas”, dice Gorasurreta. La idea, sostiene, es hacer una ley abarcativa, que tenga una mirada amplia y diversa. Es el modo “de cubrir todas las etapas que contempla hacer cine: preproducción, exhibición, distribución y organización de festivales”.

“Si conformamos un cuadro de acción con una buena ley de cine, pienso que tenemos todo para generar un buen espacio cinematográfico”, se entusiasma.

 


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