Un momento de reflexión y de esperanzas renovadas se vivió en el cierre de actividades de Copreti, cuando los alumnos de 4° año del Ipem 174 Anexo, Paraje La Media Luna Sud, presentaron el proyecto “Ladrillo Blanco”, un trabajo de investigación sobre la producción ladrillera artesanal en su comunidad, ubicada en la zona rural de Montecristo, que muestra la realidad de muchos niños y niñas que conviven con el trabajo infantil.

Visibilizar la problemática y darla a conocer fue uno de los objetivos planteados, explicaron los alumnos acompañados por las docentes María Paula Pacheco, Silvina Ponsella y la directora Vanina del Valle Villa. Así, “Ladrillo Blanco” fue presentado en la feria de Ciencia en Piquillín, La Falda y ahora en el Ministerio de Trabajo, invitados por Copreti, la Comisión que viene realizando abordajes de prevención y erradicación del trabajo infantil en la Provincia.

“Venimos de un colegio rural, la mayoría somos de la ciudad, pero muchos compañeros son de los cortaderos de la zona. En la primaria hay un gran número de niños de las ladrilleras y al ingresar al secundario son obligados a dejar porque tienen que trabajar para ayudar a sus familias y en el caso de otros niños, tienen que cuidar a sus hermanos menores para que sus padres trabajen”, así comenzó la exposición de esa realidad que golpea de cerca a estos adolescentes que tuvieron registro de las desigualdades que vivimos.

“Me angustia ver a muchos de mis compañeros en las ladrilleras. Me gustaría verlos con nosotros, estudiando. Esa es la mejor opción para todos”, admitió Alex Matías sobre el sentimiento colectivo del curso, al observar junto a las docentes, la deserción escolar recurrente en las aulas.

Marisol, una de las alumnas, hizo un resumen del trayecto recorrido, detalló cada paso y las estrategias que utilizaron para entrar a las ladrilleras. Con el fin de conocer la realidad de la actividad en la zona de la escuela, comenzaron con la observación de imágenes satelitales de la región, proporcionadas por alumnos de 6° año del colegio. Luego, hicieron encuestas in situ preparadas por ellos mismos junto a docentes para relevar datos sociales, económicos y productivos de las familias que viven allí.

Relevaron 10 cortaderos de la zona, con un total de 42 familias viviendo allí. Con las imágenes satelitales observaron 20,  por lo que pudieron hacer una proyección que más de 80 familias viven en los cortaderos de la zona rural de Montecristo, en condiciones precarias y sin acceso a los servicios básicos, la mayoría bolivianas o argentino-bolivianas (80 %)

Tras la exposición los chicos explicaron la conclusión a la que arribaron: “La pobreza es el eje de la matriz productiva sobre el que se monta la fabricación de ladrillos artesanales en la mayoría de los cortaderos de la zona, condiciones que condena a los niños y adolescentes que viven allí a repetir circuitos de marginalidad, expulsándolos del sistema educativo y exponiéndolos a peligrosas condiciones de supervivencia que ponen en riesgo su vida”.

Con las herramientas adquiridas, los jóvenes se animan a proponer la creación de un Parque Ladrillero que reúna en un solo predio a los productores de esta actividad. Aseguran que con el agrupamiento físico de productores, se podrá compartir obras de infraestructura y mejoras en las instalaciones que realizarían tanto el sector privado como el estatal, incorporando además programas de mejoramiento, capacitaciones y estudios de impacto ambiental de acuerdo a las normas vigentes.

Un aplauso prolongado se dio en el auditorio tras escuchar atentamente el compromiso de estos alumnos que se animaron a entrar a un terreno desconocido para ellos y naturalizado para sus compañeros de curso: el trabajo infantil.

La defensora de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, Amelia López, pidió la palabra para destacar este tipo de acciones que nacen genuinamente de los adolescentes. “Siempre insistimos en algo que dice la Convención: el derecho de los chicos a opinar y a que su opinión sea tenida en cuenta. Esto, que ustedes nos han presentado hoy, es una nueva llamada de atención para que los adultos tengamos en cuenta la opinión de ustedes”, dijo.

Y agregó: “Felicito a la escuela que fue capaz de escuchar a los chicos y tener en cuenta la opinión de ellos. Hay muchos estamentos del Estado que estamos dispuestos a trabajar para que los niños y adolescentes tengan un desarrollo pleno y se cumplan sus derechos”, concluyó López.

Por su parte, el ministro de Trabajo Omar Sereno, también se dirigió a los jóvenes y docentes para felicitarlos por lo que han mostrado, porque han podido mirar a sus pares de igual a igual, desde el compañerismo y la solidaridad.

“Ya en 2008 veíamos con preocupación que teníamos que ocuparnos de este tema, del trabajo infantil y adolescente. Y hoy estamos muy orgullosos porque a 10 años de la creación de Copreti, podemos encontrarnos en este espacio y sumar iniciativas como la de ustedes, que nos han dado una lección, que han sido capaces de hacer el ‘Ladrillo Blanco’ y exponerlo aquí en nuestra casa, ante técnicos, abogados, contadores, médicos y funcionarios que a diario trabajamos para la prevención y erradicación del trabajo infantil adolescente”, destacó el ministro Sereno.

Al cierre de la exposición, el Equipo Técnico de Copreti les entregó un presente a cada uno de los alumnos y seguidamente el coro de niños de la Defensoría de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes junto a su directora Alejandra Macía, presentaron piezas musicales en el marco de la iniciativa “La música contra el trabajo infantil” encabezada por la Organización Internacional del Trabajo.


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