Desde principios de enero y hasta los primeros días de febrero se realiza, en cinco localidades de la provincia, un monitoreo para detectar la presencia de los insectos transmisores de la Leishmaniasis. La tarea es llevada a cabo por el programa de Zoonosis del Ministerio de Salud.

Las leishmaniasis son un grupo de enfermedades causadas por diferentes parásitos del género leishmania que se transmiten al ser humano por la picadura de distintas especies de insectos flebótomos o mosquitos hematófagos. Existen dos tipos de leishmaniasis: la cutánea (afecta la piel y las membranas mucosas) y la sistémica o visceral (afecta diferentes órganos). Esta última es la forma más grave y se transmite a través de la picadura de lutzomyia longipalpis, y afecta tanto a personas como a perros.

Cabe remarcar que este monitoreo constituye una acción de vigilancia entomológica. Los relevamientos previos  -que se realizaron en 2013 y 2015- han resultado negativos para longipalpis y por ende no existe circulación autóctona del parásito. No obstante, Córdoba es considerada área vulnerable debido a que colinda con otras provincias que tienen insectos vectores y casos de esta enfermedad.

“Vamos a empezar a hacer estos monitoreos en forma sistemática. Tenemos la capacidad de hacerlo desde el programa de Zoonosis, y es parte de las acciones de vigilancia que se llevan a cabo para detectar si apareciera el vector, y en ese caso, poder poner en marcha otras acciones oportunas de control”, explicó Laura López, responsable del programa.

El vector
Los flebótomos del género Lutzomyia son insectos más pequeños que los mosquitos, de color marrón oscuro a ocre claro, cubiertos de pelos. Se desplazan en movimientos cortos y bajos y usualmente pican desde el atardecer hasta el amanecer, y no dejan punto de sangre en la picadura.

Sus huevos y larvas se pueden encontrar en la tierra bajo sombra, con humedad y con presencia de materia orgánica como hojarasca, guano, frutas. A diferencia de la mayoría de los mosquitos, no ponen sus huevos en el agua.

En Argentina, están presentes en una zona que abarca 10 provincias argentinas: Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes y Santa Fe.

Son 27 las especies identificadas que podrían transmitir esta enfermedad, pero solo seis son de relevancia sanitaria en nuestro país.

En qué consiste el monitoreo
Para detectar la posible presencia de estos insectos, se colocan 9 trampas de luz -creadas por el CDC, Centro de Control de Infecciones, por sus siglas en inglés- durante dos noches consecutivas. Para ello, se seleccionaron hogares en las localidades de Córdoba, Deán Funes, Altos de Chipión, Unquillo y Villa María.

Los sitios elegidos son los más probables para el hallazgo del flebótomo vector, que suelen encontrarse en lugares con animales como perros, gallinas y cerdos y con sombra vegetal. Además, se intenta que estén representados los principales paisajes de la provincia, incluyendo el centro urbano.

Los insectos que se capturan en esos días son analizados en el Laboratorio de Zoonosis; y luego de un tamizaje previo, se envían al Instituto de Medicina Tropical de Misiones para completar la tipificación. Cabe señalar que el equipo de biólogos de Epidemiología se está formando para poder completar la identificación en forma local.

Este trabajo se realiza en forma coordinada con los municipios, y con el ministerio de Salud de la Nación.

Síntomas y prevención

Para poder contagiar la enfermedad a las personas, el flebótomo previamente se debe haber alimentado con sangre de un perro infectado. No se transmite de persona a persona ni por el contacto directo con los perros o con objetos.

En las personas, la leishmaniasis visceral afecta al bazo, hígado, médula ósea y otros órganos. Los síntomas que produce son fiebre prolongada, aumento de tamaño del abdomen, pérdida de apetito, disminución de peso, tos seca, diarrea y vómitos.

En los perros, los síntomas que produce son decaimiento, falta de apetito, falta de pelo y descamación especialmente alrededor de los ojos y en el hocico, crecimiento exagerado de las uñas, úlceras en la piel y hemorragia nasal.

La principal medida preventiva es controlar si hay flebótomos en el hogar, evitar que los perros se infecten y estar atentos a los síntomas de estos animales. Es necesario limpiar hojas, malezas o basura de las viviendas y mantener los animales domésticos y mascotas alejados de la casa durante la noche. También es importante mantener limpios los lugares donde estos habitan, y colocarles collares o pipetas repelentes para evitar que sean picados.

En el caso de las personas, es importante utilizar repelentes para insectos, mosquiteros o telas metálicas; usar camisas de manga larga y pantalones o colocar repelente en el caso de transitar por zonas con mucha vegetación.

 


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