30 años Paicor

Por el ministro de Gestión Pública, Manuel Calvo

Cumplir 30 años de ejecución ininterrumpida de un programa de asistencia alimentaria para niños y jóvenes en edad escolar nos obliga a reflexionar, a quienes tenemos responsabilidad en la función pública, sobre el rol del Estado como garante de los Derechos Humanos. Como decía Eva Perón, “donde hay una necesidad nace un derecho”, y esto nos obliga a estar presentes para incluir a sectores de la población que se encuentran en situación de vulnerabilidad económica. Los esfuerzos del Gobierno de Córdoba están puestos en integrar a cada vez más personas al sistema educativo formal y a la vida del trabajo, en condiciones que propicien la dignidad y el desarrollo de la persona. No obstante, y mientras existan familias que con sus ingresos no puedan dar de comer a los hijos en sus hogares, nuestra asistencia estará presente y como hasta ahora será mayor en aquellas regiones de la provincia en donde hay más necesidad.

Paicor es inclusión, contención y oportunidades. Desde 1984 a la fecha, muchos hombres y mujeres que hoy son el capital, el motor del crecimiento de nuestra provincia y que constituyen la malla social que sostiene a las generaciones jóvenes, tuvieron la posibilidad de estudiar gracias a la alimentación que día tras día recibieron a través del programa. Y esto les permitió que se les presentaran oportunidades para desarrollarse en la vida adulta. En este camino, hay personas que tienen un papel fundamental. Son las docentes, las cocineras y el personal auxiliar de Paicor; cada copa de leche, cada plato de comida tiene una gran porción de amor entre sus nutrientes, necesario para la contención de nuestros niños.

Hoy, esta verdadera política de Estado se traduce en un equipo de 3.425 agentes dispuestos en toda la geografía cordobesa, que cumplen su trabajo diario con mucho amor, compromiso y entrega. Son 3.763 los establecimientos educativos provistos, 704 en la ciudad capital y 3.059 en el interior, lo que nos permite llegar a 246.608 personas. Para cumplir con esta tarea, se destina el 71 por ciento del presupuesto total del Ministerio de Gestión Pública, cartera que tengo el honor de conducir desde diciembre del año pasado. Y sumamos servicios acompañando la ampliación de la oferta educativa que lleva a cabo el gobierno de Córdoba, llegando en forma paulatina a los niños y jóvenes que tienen jornada extendida o que asisten a programas educativos como CAI y PIT.

Es una obra con un incalculable valor social, única en su tipo en Argentina. Y cito tan sólo un caso testigo, un ejemplo de una mujer que guarda los mejores recuerdos de su paso por el comedor de Paicor.

Como una marca se le grabó el nombre de Juana, la camarera que le servía la copa de leche ni bien entraba a la escuela, el cariño con el que le entregaba su comida y el olor de la preparación como en casa. En esos tiempos, en la Capital aún existía el comedor tradicional. Hoy es nutricionista, egresada de la Universidad Nacional de Córdoba y desde hace 13 años se desempeña como responsable del área de producción y calidad en las empresas que prestan el servicio Paicor en la ciudad.

Junto a su hermano fue beneficiaria del programa durante su paso por la escuela primaria Estanislao del Campo de Barrio Altamira, entre los 8 y 11 años. Por las vueltas de la vida hoy es la responsable de la alimentación de muchos niños y jóvenes de la ciudad de Córdoba.

En este camino, tenemos un permanente desafío. Perfeccionar el programa y sumar servicios, siempre garantizando la cobertura nutricional para el crecimiento de nuestra gente y la llegada en los rincones que más lo necesitan, apuntando a la integración social.


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