En enero de este año, la Dirección de Policía Ambiental secuestró loros habladores pichones que eran transportados de manera ilegal en el baúl de un vehículo en la localidad de Alicia. Todas las aves fueron puestas a resguardo en el Zoológico semiabierto Tatú Carreta, en Casa Grande, para su control clínico y sanitario.

Una porción de las aves fue trasladada a la provincia de Chaco, para su posterior reintroducción a su hábitat natural. Sin embargo, en Córdoba no existen experiencias documentadas sobre liberación de loro hablador, por lo que se ideó un Proyecto de Liberación Experimental (PLE) en el oeste provincial, con el objeto de aumentar el número de individuos de las poblaciones existentes en el sector y de esta manera reducir el riesgo de pérdida.

El loro hablador (Amazona aestiva) es una especie que habita los bosques chaqueños y presenta su extremo de distribución sur en nuestra Provincia. Es una especie que se ha visto amenazada por el mascotismo y el comercio ilegal, siendo vulnerable la categoría en la que se encuentra su estado de conservación.

Proyecto de Liberación Experimental

El Proyecto de Liberación Experimental se desarrolló en dos etapas, y para ello, fue necesario conformar un equipo multidisciplinario en el que confluyó el trabajo mancomunado de distintas instituciones y sus técnicos: la Dirección de Policía Ambiental, la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático, el Zoológico Semi Abierto Tatú Carretas, el Seminario de Fauna no Convencional de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Católica de Córdoba y un productor del oeste provincial.

Fue así que, en un primer momento, mientras los loros fueron puestos a resguardo del Tatú Carreta siendo pichones, donde se les brindaron los cuidados necesarios, el área Técnica de la Dirección de Policía Ambiental elaboró mapas de base que permitieron estimar la potencialidad de liberación y el número de ejemplares.

Por su parte la UCC evaluó de forma permanente la evolución y el comportamiento de las aves. Se consultaron especialistas para garantizar que el que el sitio de liberación y las características de los ejemplares fuera la adecuada.

En una segunda etapa, con la colaboración de la Secretaria de Ambiente y Cambio Climático y la autorización de los propietarios del predio, se trasladó un jaulón de vuelo al sitio de liberación. Una vez allí se armó el jaulón y se procedió al traslado de 20 ejemplares seleccionados que fueron anillados para su identificación posterior y se colocaron en el jaulón con alimento y agua.

Se dejó abierta una de las puertas del jaulón para que los ejemplares puedan salir y entrar en función de la necesidad de alimento y refugio. Hoy se puede afirmar que todos los ejemplares permanecen fuera de la jaula pero cercana a ella.

De esta manera comienza la etapa final del proyecto consistente en el seguimiento de los individuos liberados para la valoración que permitirá conocer el grado de adecuación de los loros al nuevo entorno y determinar la viabilidad de próximas liberaciones.


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