Ceferino Córdoba, vive a 16 km. al este de la Reserva Provincial Bañados del Río Dulce y Laguna Mar Chiquita. Se encontraba recorriendo la región cuando sus perros detectaron un cachorro hembra de la especie Aguará Guazú, conocida comúnmente como lobo de crin, de aproximadamente dos meses de vida.

Con cuidado lo capturó y dio aviso a los inspectores de la Policía Ambiental que trabajan en la Base Operativa Miramar y como así también a la Dirección de Recursos Naturales de la Secretaría de Ambiente de la Provincia.

Posteriormente, el cachorro fue trasladado a la Fundación Temaikén, una organización nacional que trabaja para proteger la naturaleza conservando especies y ecosistemas, priorizando los autóctonos.

Allí, se mantuvo al animal bajo minuciosos cuidados veterinarios a fin de obtener una valiosa información biológica de esta especie que parece volver a instalarse en la región circundante a la Laguna Mar Chiquita o Mar de Ansenuza, donde a comienzos del siglo pasado vivían numerosos ejemplares.

Es importante destacar que el tratamiento que se le brindará al cachorro a través del Programa de “Recuperación de Especies”, se extenderá por dos meses, para devolverlo después a su hábitat natural provisto de collar con chip que permitirá rastrear su reinserción y seguimiento a través de radio-telemetría.

El Aguará Guazú pertenece a una especie nativa amenazada. Es un cánido solitario, cauteloso y de aspecto más bien desgarbado además de corredor veloz y notable saltador. Está adaptado a la vida en terrenos abiertos o inundados gracias a sus singulares “zancos” y aunque su aspecto es temeroso, resulta inofensivo para el hombre. Tiene hábitos nocturnos y emite un aullido ronco de alto alcance que le valió la fama de lobizón en el paisaje nocturno del nordeste argentino.

 


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