Una fila de cien hombres atraviesa de lado a lado la cancha de rugby del Módulo MD1 del Penal de Bouwer. Están abrazados, con la cara al sol y tienen las camisetas de sus equipos puestos. Se preparar para ser protagonistas de un evento histórico: el primer torneo del país que reúne a equipos de cuatro establecimientos penitenciarios, organizado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. “La vida nos tackleó, pero estamos acá para demostrar que nos podemos levantar”, les dice Marcelo Ruíz, entrenador de RUAJ, el equipo local, antes de comenzar el torneo. 

Los leones de Judá, de Cruz del Eje; Caranchos, de San Francisco y Las Águilas del imperio, de Río Cuarto, fueron los otros tres equipos que se enfrentaron en un campeonato cuyo espíritu fue el compañerismo, la disciplina y las ganas de aprender. En la tribuna, e invitados, estuvieron funcionarios del Poder Ejecutivo y Judicial, miembros del Servicio penitenciario de Córdoba, empresarios, autoridades de clubes de rugby de Córdoba, entre otros. 

“Estoy nervioso, nunca jugué un partido contra otro equipo. Hace seis meses aprendí a las reglas”, dice Marcos, integrante de los Caranchos, el equipo más joven de los cuatro que participaron. Para el y sus compañeros, el campeonato “es como saborear un poquito de libertad”. “No se imaginan lo importante que es para nosotros que nos den estas oportunidades y que nos crean, que confíen en que podemos cambiar de vida”, le dijeron los jugadores a Martín Farfán, ministro de Justicia. “Esto se construye así: nosotros confiamos en ustedes, se puede cambiar de vida”, respondió el funcionario. 

En el primer partido, los RUAJ vencieron 10 a 0 a los Leones de Judá mientras que Las Águilas del Imperio superaron 7 a 0 a Los Caranchos. Después de la primera ronda, después de haberse tackleado, chocado, friccionado y de haber rodado varias veces por el césped, hicieron una ronda en el centro, cada equipo cantó el nombre del otro y se fueron todos a comer. 

Cecilia Lanzarotti, secretaria de Política y Gestión Penitenciaria, destacó el trabajo del Servicio Penitenciario para que los equipos puedan tener la posibilidad de entrenar. “No solo aprenden el deporte, sino que también recogen los valores” dijo y agregó: “Háganlo pensando en cuando les toque estar libres, con sus familias, para poder volver a la sociedad pensando en que, si se hizo daño, no va a volver a pasar. Nosotros los vamos a acompañar en ese entendimiento”. 

Un Puma y un juez

Cada equipo es un mundo. En el entrenamiento y la formación se comprometen no solo las autoridades del Ministerio de Justicia, sino que muchos actores de la sociedad civil, desde ONGs, empresas, deportistas, jueces. 

Los Caranchos, conformado hace apenas seis meses, entrenan en el patio del penal de San Francisco. Actualmente están construyendo su propia cancha. “Cada viernes vamos a entrenar y juntamos las piedras, las durezas, para empezar a dejar bien el espacio, que es nuestro”, cuenta un jugador. 

El impulsor de ese equipo es el Juez Federal de esa ciudad, Pablo Moressi, quién jugó 28 años en el Jokey y ahora cada viernes, al salir de tribunales, se suma al equipo técnico. “Siempre estuve al lado de una cancha de rugby, pero esta experiencia es única”, dijo. 

En las filas del equipo de San Francisco estaba también Alejandro “Turco” Allub, ex Puma. “Para mi esto es rugby, juegue donde se juegue. Tuve la suerte de jugar un mundial, de cantar el himno en un mundial, vengo acá y cantó el himno de igual manera. Lo importante es que lo que aprendan en la cancha, les va a servir a fuera”, dijo.


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