Desde que comenzó, hace tres meses, la Diplomatura en Formación de Acompañantes Comunitarios contra la Violencia de Género derribó todas las ideas instaladas en el sentido común: el primer encuentro fue un fin de semana largo y muchos pensaron que eso iba a afectar la concurrencia. Sin embargo, participaron 1.300 personas. Ahora, el tercer encuentro coincidió con el partido de octavos de final de la selección argentina de fútbol y algunos hasta recomendaron suspenderlo. Pero este sábado, en el auditorio de la Universidad Provincial de Córdoba de la Ciudad de las Artes, otra vez más de mil personas se juntaron para seguir las disertaciones sobre “Género y Justicia”, el tema que atravesó el tercer módulo.

“Esto demuestra que tenemos otros intereses y otras prioridades, como hablar de nosotras, de lo que nos pasa a las mujeres en esta coyuntura”, dijo en la bienvenida Claudia Martínez, secretaria de Lucha contra la Violencia a la Mujer y Trata de Personas. “El fútbol no es solo propiedad de los varones, también de las mujeres, de esas niñas que no quieren que les regalen una muñeca si no una pelota, que no quiere que las manden a danza si no al club”, agregó Martínez, antes de anunciar que el partido se iba a transmitir en pantallas gigantes, sin alterar el cursado de la Diplomatura.

Expusieron seis conferencistas: Carmen Colazo, consultora internacional de Paraguay; Alejandra Mora Mora, abogada y expresidenta de la Comisión Interamericana de Mujeres; Agustina Olmedo, de la Oficina de Coordinación de Violencia Familiar del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba; además de integrantes de la a Red de Universidades por la No Violencia a la Mujer, específicamente de la Universidad Nacional de Villa María (UNMV).

La diplomatura es gratis, se extiende durante todo el año con encuentros mensuales y quienes asisten cuentan con el beneficio del Boleto Educativo. En el predio de la Universidad Provincial de Córdoba, ubicado en pleno Parque Sarmiento, la organización montó una carpa especialmente equipada para poder dar espacio a la demanda. Allí los y las asistentes, cada cual, con su experiencia territorial y su saber específico, intercambiaron experiencias con las especialistas en 25 talleres de diversas temáticas.

En la apertura, Martínez remarcó que junio fue el mes con más femicidios de lo que va del año. “Estamos haciendo mucho, pero cuando vemos que una mujer muere víctima de la violencia machista nos golpea profundamente y este, además de los territorios donde ustedes intervienen, son los espacios para abrazarlo, compartir ese impacto y pensar las futuras intervenciones”, dijo. “Y nos alientan las miles y miles de jovencitas que en lugar de paralizarse salen a la calle a exigir igualdad y justicia. Porque cuando las mujeres toman la calle, lo hacemos para cambiar la vida de toda la sociedad”, agregó.

Feminizar la justicia

La primera en tomar la palabra fue Carmen Colazo, una académica y militante que ha hecho un largo camino por los derechos de la mujer en Argentina y Paraguay. Carmen es cordobesa, pero desde hace muchos años trabaja en el país guaraní. Sobre el escenario fue distinguida con la declaración de “Huésped de Honor” del Concejo Deliberante de la ciudad.

“La justicia no es solo un poder, es algo mucho más integral”, comenzó. “Para trabajar la problemática de la violencia de género es necesario hacerlo desde todos los poderes. La Justicia, como poder, es duro, vertical, patriarcal. Ahora ¿Cómo introducimos la mirada de género para romper con esa estructura creada desde la cultura judeocristiana?” se preguntó. En su exposición desplegó algunas estrategias para lograr ese objetivo, como incluir la representación de la mujer y otros colectivos de identidades de género en los estamentos jurídicos; exigir presupuesto, crear comisiones o espacios formales, generar estadísticas y datos duros para comprender la problemática, entre otros. Todo esto, dijo, ayuda a comprender que la violencia de género es un problema de política pública y desarrollo humano.

Para Colazo, un nuevo paradigma de justicia contempla “estrategias, práctica y gobernabilidad democrática dentro del gobierno de la justicia”. “El poder judicial decide nuestra libertad, nuestra propiedad privada, nuestras relaciones de familia, el vínculo que tenemos con nuestros hijos y debería hacerlo desde la no adscripción a partidos y de manera ciega e imparcial, pero también igualitaria y sensible” -dijo, y cerró-: “Lo que proponemos es cambiar el tanque, que es el Poder Judicial, pesado, inquisidor, por una bicicleta, mucho más ecológica”.

La segunda expositora fue Agustina Olmedo, secretaria del Tribunal Superior de Justicia en el área de la oficina de coordinación de violencia de género. La especialista contó cómo se trabaja en Córdoba, una provincia que coordina políticas entre el Poder Ejecutivo y Judicial para combatir la violencia de género. La oficina que ella representa, explicó, “viene a cubrir un espacio entre la denuncia y la audiencia judicial en la cual se entrevista a la víctima para hacer un seguimiento integral del caso”. “Hemos llevado adelante más de cien acciones entre el poder judicial y el ejecutivo, especialmente con el Ministerio de Justicia, para darle una atención especial a la víctima de violencia de género”. Olmedo fue presentada por  el secretario de Organización y Gestión Penitenciaria, Martín Farfán.

El público se mostró muy interesado por cómo trabaja el poder judicial y qué jurisprudencia hay en la temática. “Todos los expedientes o el material judicial de los casos está disponible para que pueda ser usado por los operadores, en caso de ser necesario. este tipo de documentación sirve para generar políticas de prevención”.

La costarricense Alejandra Mora Mora, señaló también que las comunidades son el lugar privilegiado para la prevención primaria. “Es esta la única que está funcionando en el mundo, cuando uno puede medir indicadores de cambio es porque está haciendo una buena atención primaria” afirmó Mora Mora.” “Es el proceso sistemático que mueve conductas colectivas, que está en los ambientes y en los entornos, y que trabaja con amenaza de violencia, identificación de riesgo, aumento de protección y que permite trabajar con mucha gente de otros lugares”, explicó la experta en cuestiones de género.

Para finalizar las ponencias, Gabriel Suárez y Virginia Tomassini de la UNMV compartieron los resultados de un relevamiento de recursos regionales relacionados a la protección de  la mujer contra la violencia de género que se realizó en más de 400 comunas y municipios. Esta investigación se da a través de un convenio entre el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y el Observatorio de Políticas Públicas de la universidad, para desarrollar estrategias y políticas públicas que fortalezcan la Red Municipalista de Lucha contra la Violencia a la Mujer. De estos resultados, se percibe que más del 90% de las localidades no desarrolla un programa de prevención dela violencia con recursos propios, y que pocos municipios, un 6% tiene un área específica en la temática. La política pública desarrollada a través de la Red Municipalista,  busca promover estrategias que articulen recursos entre los municipios y otros niveles de gobierno, así como con las organizaciones sociales que trabajan en los territorios locales, para brindar asistencia y acciones de prevención de la violencia de manera más efectiva.

Durante el resto de la tarde, se realizaron los talleres donde las y los participantes comparten experiencias y miradas, útiles para revisar conceptos  y formas de trabajo. Hubo una mesa de trabajo especial constituida por mujeres campesinas y mujeres representantes de comunidades indígenas.


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