Antes que se apague la luz de la sala y comience la película “Kryptonita”, su protagonista, Juan Palomino, saludó y celebró el encuentro, reconoció similitudes entre los que compusieron la película y el público y dijo: “Juntarse para hacerla, como para verla, es un hecho colectivo”. En sintonía con los espectadores, aseguró que nadie se salva solo y refiriéndose al film, remató con: “Nosotros somos de verdad, no somos fantasía”.

Kryptonita, escrita por Leonardo Oyola, llegó al cine en el 2015, de la mano del director Nicanor Loreti y es una reinterpretación de populares héroes y villanos.

La historia transcurre en el conurbano bonaerense e imagina a un Superman muy distinto del que todos conocen. Nafta Súper (Juan Palomino) es el líder de una banda criminal, pero cuando recibe una herida que podría ser mortal, debe recuperarse en el hospital Paroissien mientras sus amigos le hacen el aguante. En los alrededores, un grupo de policías intentará todo con tal de aprovechar el momento de debilidad para derrotar a la banda. Y esa noche al borde de lo sobrenatural tendrá dos testigos privilegiados: un médico de guardia y una enfermera, que de golpe se encontrarán involucrados en una velada de lo más atípica.

Si bien la película, refleja un mundo conocido para la mayoría de los 36 internos que integran el módulo de adicciones, por momentos arrancaba risotadas o miradas socarronas por los personajes tan bien logrados.

Al protagonista de Kryptonita se le vino su vida encima: “Cuando vi la escena en donde el personaje dice que robó todo en la vida, cariño, amor, afecto y amistades, y que lo único que le queda es la familia, me reencontré con lo más esencial de la vida”.

Cuando terminó la película, Juan Palomino, se levantó y compartió su emoción a punto de llorar. Los internos no demoraron en expresarle su afecto y lo alentaron a continuar. El actor retomó la palabra y les dijo que lo importante es reconocer los errores y poder superarlos, siempre hay oportunidades, “hay que saber aprovecharlas”.

Antes de despedirse, uno del público, le leyó una carta de agradecimiento por haberlos visitado y compartido ese espacio con ellos. Le dijeron que tenían esperanzas de salir adelante y que “todos somos hijos de la misma patria”.  Como muestra de afecto y agradecimiento le entregaron un rollo de 8 mm hecho en madera, recordando las películas de antes.

La película se proyectó en el marco del programa que desarrollan el ministerio de Justicia y Derechos Humanos junto a la agencia Córdoba Cultura, a través del programa “Cine Móvil” que comparte con los internos una vez por semana un film con debate posterior.


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