El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y el Colegio de Abogados de Córdoba sellaron hoy un acuerdo para que los y las profesionales del derecho reciban la capacitación que establece la Ley Micaela, que prevé la formación en género y violencia contra las mujeres de manera obligatoria para todas las personas que se desempeñen en todos los niveles y jerarquías de la función pública.

“Deben sentirse orgullosos, porque son el primer colegio profesional del interior del país que toma el compromiso de adherir a esta norma tan necesaria”, dijo Martín Farfán, titular de la cartera de Justicia, el órgano de aplicación de la ley en Córdoba.

“No es una mera adhesión formal, sino que es un compromiso de acción para avanzar sobre los derechos de las mujeres”, agregó. Farfán firmó el convenio junto con Claudia Martínez, secretaria de Lucha contra la Violencia a la Mujer y Trata de Personas e Ignacio Segura, presidente del Colegio de Abogados. 

La firma excedió lo protocolar y se transformó en un acto cargado de emotividad, ya que contó con la presencia de Andrea Lescano, madre de Micaela García, la joven de 21 años que fue violada y asesinada en 2017 a la salida de un boliche, en Gualeguay, por un hombre que ya tenía antecedentes de ataques sexuales.

La mujer se mostró satisfecha por el compromiso asumido por el colegio. “Es algo que hay que celebrar y destacar”, dijo y luego explicó que, desde la Fundación Micaela, que conduce con su pareja Néstor “Yuyo” García, muchas veces criticaron el rol de los abogados. “Nos llegan denuncias de familias y víctimas donde nos cuentan que han sido mal asesoradas. Espero que la formación sirva para que logren ser empáticos con las víctimas”, agregó. 

Claudia Martínez también decidió hablarle a los y las profesionales. “Esta es una oportunidad única que no podemos dejar pasar. Al compromiso que ya tienen, es necesario sumar formación. Micaela nos inspira”, dijo. Luego explicó que el momento histórico que se vive en el mundo y en el país, con conquistas de derechos de igualdad, no es “una guerra entre varones y mujeres”. “No hablamos de Sexo, hablamos de relaciones de poder, por eso es necesario revisar nuestras prácticas ante la violencia de género”. 

Al final del acto, dos amigas de Micaela leyeron un poema escrito en su memoria. “Micaela no es solo el nombre de una víctima de la violencia patriarcal/ ni el título de un diario / ni el nombre de una ley/. Micaela es exhortación a no bajar los brazos/ es acción y política, con mayúscula”, dice un fragmento. 


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