Ni el frío de los primeros días de junio, ni las distancias -para quienes viven en el interior provincial- frenaron a las más de 1.200 personas, en su mayoría mujeres, que llegaron hasta la Ciudad de las Artes para asistir al segundo encuentro de la Diplomatura en Formación de Acompañantes Comunitarios Contra la Violencia de Género. Se trata de un espacio de aprendizaje e intercambio inédito en el país, organizado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia junto a universidades públicas y privadas. Su objetivo es que muchas personas comprometidas con la igualdad incidan en los territorios, para acercar los recursos y herramientas que el Estado y las organizaciones sociales ofrecen.

Este sábado expusieron cuatro conferencistas de nivel internacional: Ana Falú, directora del Centro de Intercambio y Servicios del Cono Sur Argentina para la investigación y promoción del hábitat (Ciscsa); Luz Haro Guanga, presidenta de la Asociación de Mujeres de Juntas Parroquiales Rurales del Ecuador; Evelyn Márquez Álvarez, miembro de la Sociedad Cubana de Investigaciones Filosóficas; y Susana Chiarotti, integrante del Consejo Asesor del Comité Latinoamericano y del Caribe para la Defensa de los derechos de las mujeres (Argentina).

La diplomatura es gratis, se extiende durante todo el año con encuentros mensuales y quienes asisten cuentan con el beneficio del Boleto Educativo. En el predio de la Universidad Provincial de Córdoba, ubicado en pleno Parque Sarmiento, la organización montó una carpa especialmente equipada para poder dar espacio a la demanda. Allí los y las asistentes, cada cual con su experiencia territorial y su saber especifico, intercambiaron experiencias con las especialistas en 25 talleres de diversas temáticas.

Somos nosotros y nosotras quienes tenemos que encontrar las respuestas para tantas víctimas que necesitan que vayamos a buscarlas, y esto se logra en el territorio, en sus pueblos y comunidades, en el cara a cara”, dijo en la bienvenida Claudia Martínez, secretaria de Lucha contra la Violencia a la Mujer y Trata de Personas. “Cuando una víctima llega al Polo de la Mujer es porque antes hemos fracasado como sociedad al no haberle dado la ayuda que necesitó mucho antes”, aclaró.

Raquel Krawchik, rectora de la Universidad Provincial de Córdoba, destacó la iniciativa del Ministerio de Justicia para impulsar la diplomatura, surgida como una necesidad en el marco de la Red de Universidades Contra la Violencia de Género. “No hay antecedentes de experiencias así, por eso las universidades le pusimos todo lo necesario“, dijo.

Territorios de violencias

El primer territorio de derechos es nuestro cuerpo”, señaló Ana Falú en su conferencia sobre violencia en el espacio público. La arquitecta tucumana indicó que el cuerpo de las mujeres ha estado vedado para sus propias decisiones y citó los ejemplos de la sexualidad y la reproducción. “Yo pienso que si no nos apropiamos de este primer territorio de derechos será difícil apropiarse del territorio de la casa, de nuestro cuarto, del barrio, de las plazas. Esos son territorios dominados por el hombre de la casa o para las barras masculinas. La calle está pensada y actuada en clave masculina”, dijo, y sentenció: “Sin ese primer territorio, que es el cuerpo, es muy difícil que podamos apropiarnos de la ciudad”.

Por su parte, la rosarina Susana Chiarotti rastreó los orígenes de la violencia machista en el surgimiento de la sociedad capitalista, con el asomo de la propiedad privada. Señaló que hubo un momento histórico de “derecho materno” y cierta armonía entre hombres y mujeres. Para ella, “esto empezó romperse con la propiedad privada que exigía que el varón supiera a quién le iba a heredar sus bienes y sus hijos. Eso requería que la mujer estuviera controlada, desde su sexualidad, ante todo. Para que el control sea posible, requirió violencia”, contextualizó. “Había que controlar a la mujer para tener la seguridad de que los hijos que te daba eran tuyos”, dice.

En clave histórica, Chiarotti ubica el surgimiento de la violencia junto a la propiedad privada y el matrimonio. Sostiene que este factor impulsa cambios en la cultura, en las religiones y en las normas, para adaptar la sociedad a esa situación. Sobre el momento actual, opina que “ahora la violencia es más visible”. “No es que ahora denunciamos porque hay más violencia, lo hacemos porque conocemos nuestros derechos y ya no la toleramos”, agregó.

Para la cubana Evelyn Márquez Álvarez, la violencia “está basada en desigualdades por razones de género, que provocan daños físicos, psicológicos, económicos, patrimoniales y sexuales, causando diferencias en los derechos”.

El paso de Luz Haro Guanga dejó una mística singular en el lugar. Haro es consejera nacional y líder del movimiento de mujeres rurales de Ecuador y, tras haber dado su conferencia, por la tarde, participó de una mesa de reflexión y dialogo político con mujeres de comunidades de pueblos originarios y pueblos campesinos de Córdoba. En esa mesa se trató la violencia contra la mujer en ámbitos rurales.

Las mujeres no hemos nacido para ser inferiores, sigamos creyendo en nosotras mismas, querer es poder”, dijo. En su casa, su vida y su trayectoria política son igualmente inspiradoras. “Como mujer encontré obstáculos tanto dentro de casa como afuera. En la vida política era incoincó una mujer participando”, cerró.


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