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Pensar el empleo en clave de género implica no sólo asumir la igualdad como condición de partida sino, inexorablemente, hacer de esa igualdad el sentido y la dirección de las políticas públicas. Así, accionar para restituir el trabajo como un derecho, y no como un privilegio, es el propósito de la Secretaría de Equidad y Promoción del Empleo de la provincia de Córdoba, que -de forma intensa y continua- viene articulando políticas para empoderar a la mujer con los derechos que le pertenecen.

Allí se incluye el Programa Por Mí, iniciativa que permite que 10 mil mujeres cordobesas, en su mayoría jefas de hogar y desempleadas, que tienen 25 años cumplidos o hasta llegar a la edad de jubilación, accedan a prácticas laborales que les permitan capacitarse y lograr experiencia para su inserción en el mercado laboral formal.

No se trata sólo de tender una mano sino de restituir un derecho, de acercar a cada mujer que afronta condiciones adversas a las posibilidades que deben garantizárseles y para lo cual el Estado en general, y la Secretaría en particular, trabajan fuertemente en la planificación y la gestión de políticas públicas orientadas en tal sentido.

Son 10 mil las mujeres que, en todo el territorio provincial, están incluidas en el programa que nuclea experiencias laborales en 6 mil empresas de diversos rubros y actividades. Allí cumplen con una jornada laboral de 20 horas semanales durante 12 meses y perciben una remuneración mensual de 3 mil pesos.

Placa interna

“El programa está dirigido a las mujeres porque, después de los jóvenes, son las más desempleadas”, explica la Secretaria de Equidad y Promoción del Empleo, Alejandra Vigo, y continúa: “Con Por Mí cerramos el círculo virtuoso del Plan Por La Flia que brinda las Salas Cuna como un espacio de cuidado de bebés y niños para que precisamente sus mamás puedan retomar sus estudios o realizar una práctica laboral. Dar esta oportunidad a las mujeres es sin lugar a dudas un tema prioritario, porque estamos poniendo igualdad a las chances de hombres y de mujeres”.

En ese marco, las empresas no sólo se disponen a ofrecerles un espacio para la realización de una práctica laboral; en muchos casos, además, se ofrecen capacitaciones que permiten fortalecer el perfil de cada mujer. Es el caso, por ejemplo, de la empresa Cyre (Supermercados Cordiez), espacio donde recientemente se brindó una capacitación a más de 100 mujeres que concretan sus experiencias en algunas de sus sucursales.

María Sol Ábalos, responsable de Desarrollo Humano en Cordiez, cuenta que estas capacitaciones “permiten adquirir nuevas competencias y habilidades que fortalecen a las mujeres en una futura búsqueda laboral”. Así, el conocimiento recibido en atención al cliente, ventas, buenas prácticas de manipulación, higiene y seguridad y prevención de accidentes se torna fundamental no sólo para mejorar las prácticas de trabajo en la empresa sino para fortalecer el perfil laboral de cada una de ellas. “Son herramientas básicas para insertarse en el mercado laboral y para colocarlas en mejores probabilidades para conseguir empleo”, agrega María Sol.

De este modo, el programa empieza a trazar historias diversas que, sin embargo, se unen en un punto crucial: el volver a creer.

“Hace dos meses que estoy en el programa. Antes estuve mucho tiempo desempleada, tenía muchas ganas de trabajar. Dije ‘por qué no a mí’; uno se siente un poquito menos por el tema de la edad, no es fácil conseguir trabajo”, comparte Gladys Beatriz Lucero, quien se desempeña en la sucursal 33 del Cordiez de Alta Córdoba, específicamente en el área de reposición y precios.

En la misma línea se presenta el testimonio de Gladys Romero, que se encuentra en Por Mí desde el mes de enero. Para ella, la inclusión fue una “gran posibilidad” ya que desde hacía dos años no conseguía un trabajo estable. “Realmente no pensé que a esta altura me iban a dar una oportunidad como ésta”, admite visiblemente emocionada.

La acción de la Provincia encuentra la posibilidad de un trabajo articulado entre diversos sectores de la sociedad, lo que le permite actuar desde una perspectiva integral e integrada. Tal como afirma María Sol Ábalos, “estas acciones nos ubican en un mismo lugar a Estado, empresa y personas que reciben este beneficio; entendemos que cuando nos ponemos a trabajar todos juntos los resultados son sumamente positivos”.

Daniela Posadas, de 34 años, es madre soltera que, durante los últimos 4 años, se dedicó exclusivamente a la crianza. Cuando se separó, no obstante, debió afrontar la necesidad de trabajar para darle un buen presente a su hijo: “Estos programas están buenísimos porque hay mucha gente acompañándome, no sólo desde lo laboral, sino en lo personal, con mi bebé y con mis cosas. Es una oportunidad espectacular el poder empezar de nuevo cuando venía todo cuesta arriba”, afirma.

Así, casos como éstos, o como el de Flavia Rodríguez que hace 3 meses que desde el programa trabaja en la parte administrativa de la empresa Cyres, se multiplican a lo largo y a lo ancho de la provincia. Casos que hablan de historias sobre el volver a empezar, sobre la confianza en sí mismas, sobre el empoderamiento que supone la dignidad ejercida en el derecho al trabajo.

Casos que, en el fondo y en la superficie, dejan en claro el rol de un Estado que no se desentiende: que mira, que acompaña y que asiste.


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