Córdoba aún conserva características propias de pueblo. Si bien es la segunda provincia más importante del país, hay ciertas tradiciones que no cambian. La Capital provincial también tiene mucho de esto: la historia, las costumbres, los hábitos, en muchos barrios de la ciudad más poblada no han sido modificados con el tiempo.

Jovita es una localidad productiva del sur provincial, en el departamento General Roca. Con nombre pintoresco, que a muchos nos recuerda a la abuela de Traslasierra que personifica José Luis Serrano, su actividad principal se enmarca en la cosecha, y cae de maduro eso, ya que ocupa un lugar dentro de la Pampa Húmeda que propicia esta labor.

Walter Toledano, intendente de Jovita, explica que la ciudad tiene una “tasa de crecimiento anual vegetativo”, y esto se explica ya que muchos jóvenes migran a estudiar a las grandes ciudades. Algunos de ellos retornan luego, otros tantos no lo hacen.

A favor, se puede decir que el campo atrae a muchos trabajadores de otras localidades vecinas, y esto hace que actualmente Jovita tenga una población aproximada de 6 mil habitantes.

“Nuestros pueblos son centros de servicio. Normalmente en los pueblos se radica lo funcional, el comerciante, la parte administrativa, los bancos, las instituciones públicas. Y la generadora del movimiento económico fundamental en el pueblo pasa a ser la actividad rural, manifestada hoy por la cuestión económica relacionada con la agricultura, relegando a los tambos y la ganadería” detalla Toledano.

El horizonte como vista predilecta

Los pueblos de la zona sur de la provincia tienen una toponimia y horizontalidad geográfica que favorecen un atractivo único: la vista de la puesta del sol.

“Estos son pueblos donde fundamentalmente la gente se arraiga, y no tenemos visitantes temporarios como puede pasar en la zona serrana. Pero como todos los pueblos tiene sus cosas pintorescas” sostiene el intendente.

La tranquilidad, la seguridad y sobretodo, la siesta

Si hay algunas características propias de los pueblos del interior, y por sobretodo del interior del interior, es que reúnen tres condimentos: tranquilidad, seguridad y la tan gratificante siesta.

“Arrancamos a las 8. Los comercios y la parte administrativa privada por lo general sigue hasta el mediodía. Hace su siesta, y a eso de las 16 retorna la actividad para que a las 20 ya el pueblo entra en una especie de semi tranquilidad” comenta el intendente describiendo un día habitual en Jovita.

“Encontras autos en marcha. Camionetas que seguro todas las puertas están abiertas. No tenemos casas de puertas con llave. Es muy común que en Jovita las casas estén abiertas, sin llave. Y la seguridad todavía sigue siendo un enorme baluarte, como también la tranquilidad de estos pueblos, que contradicen a la vorágine de las grandes ciudades” concluye Toledano.

En los tiempos frenéticos por las cuales transcurre la vida diaria hoy en día, Jovita ofrece como principales atractivos una bella puesta de sol, una siesta a la sombra, el saludo amistoso de un vecino y la tranquilidad de saber que si la puerta está abierta nada sucederá.


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