Como resultado de la Novena Conferencia Internacional de la comunidad de investigadores del maní (AAGB-2017), finalizada el 17 de marzo en Córdoba, una de las novedades más relevantes de la reunión fue la investigación avanzada de científicos cordobeses sobre el carbón de esta oleaginosa.

El carbón del maní es un hongo que destruye el grano, generando grandes pérdidas a la producción. En Córdoba, por ejemplo, su presencia ha causado pérdidas al sector por 13 a 15 millones de dólares en la última campaña, según estimaciones presentadas en la AAGB-2017.

La comunidad internacional viene preocupándose por este tema hace ya varios años e intenta conocer cómo combatir este hongo, que se torna una amenaza cierta para los sectores maniseros de todo el mundo por la facilidad y rapidez de su diseminación.

En la reunión, los investigadores de otros países solicitaron un simposio especial a cargo de los científicos cordobeses, para que compartan el estado del arte acerca del hongo. En la oportunidad, se dio a conocer que las investigaciones están sumamente avanzadas ya que los científicos locales encontraron fuentes de resistencia genética al carbón del maní en especies silvestres y razas autóctonas cultivadas en Bolivia. Con este importante avance será posible controlar la enfermedad, mediante variedades obtenidas por hibridación con los materiales portadores de la resistencia; de hecho, ya están multiplicándose las primeras futuras variedades resistentes al carbón en el Criadero El Carmen.

El resultado de esta investigación fue posible en función del trabajo asociativo público-privado entre centros de excelencia como el Criadero El Carmen, Facultad de Agronomía y Veterinaria (Universidad Nacional de Río Cuarto), IPAVE (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), IBONE (Instituto de Botánica del Nordeste) y la Facultad de Ciencias Agropecuarias (Universidad Nacional de Córdoba).

A partir de estos avances y ante la gravedad de la amenaza, se establecieron y están en marcha convenios con el Laboratorio Nacional del Maní del Departamento de Agricultura de Estados Unidos que implican desarrollo conjuntos, formación de recursos humanos, e intercambio de “know-how”. Además, en el marco de la AAGB-2017 hubo ofertas concretas de otros centros científico-tecnológicos de los Estados Unidos para asociarse y avanzar en este tema, como la Dirección Nacional de Programas de Cultivos de Oleaginosos y Biociencias del USDA.

Otro aspecto a destacar es que en este sector, difícil de encontrar en otras cadenas de valor, se ha planteado un modelo asociativo para avanzar en la investigación de un problema relevante como lo es esta enfermedad del maní. En forma mancomunada y coordinada, los científicos de diferentes centros locales y del exterior estudian la biología del hongo, la genética del hongo, la genética de la resistencia y estrategias de control con prácticas agronómicas.

Otra de las novedades que surgieron en la reunión se refiere a nuevas herramientas genómicas para desarrollar nuevas variedades de maní con características sobresalientes en relación a la calidad industrial, enfermedades o el comportamiento frente a las sequía u estrés de otra naturaleza, en tiempos cada vez más reducidos en relación a los métodos tradicionales. Esto no implica de ninguna manera ingeniería genética.

En otro orden, se analizó que localmente aún es preciso incrementar la investigación, el conocimiento y desarrollos nuevos en la frontera del conocimiento. Es decir, generación de nuevos conocimientos y tecnologías de manera intensiva para sostener la competitividad global de la cadena de valor argentina. En Córdoba (y en Argentina), existen trabajos muy valiosos vinculados a la botánica, la taxonomía del maní, el desarrollo de nueva variedades, pero la infraestructura y los recursos humanos especializados se encuentran disgregados sin poder conformar una la masa crítica transformadora.

En este sentido, se requiere hacer más eficientes los esfuerzos locales para lo que el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Córdoba coordinó junto a 13 instituciones representantes del sector privado, Centros Tecnológicos y de la Academia la creación reciente de la Red Científico Tecnológica del Maní Argentino y fue uno de los organizadores locales de la AAGB 2017.

Red de confianza

Es destacable cómo el sector manisero mundial ha establecido hace unos años contratos de confianza entre las instituciones, bajo un modelo asociativo globalizado. Así, instituciones de excelencia distribuidas en distintos países del mundo se articulan para resolver problemas comunes o delinear nuevas estrategias de trabajos que benefician al conjunto.

En este marco, la competencia que impregna a las instituciones participantes no significa enemistad ni un modelo de “suma 0”, permitiendo el encuentro y colaboración genuinos en áreas de interés común. Los valores principales que orientan estas acciones son articulación, respeto y confianza. Es decir sumar para ganar.

A tal punto, entre las muchas anécdotas que se producen en estos encuentros académicos, vale resaltar por ejemplo que una patóloga vegetal de la Universidad de Oklahoma consultó a los colegas cordobeses en qué áreas podría colaborar o cuál sería la temática que no está siendo abordada y que es de su competencia. Se está pensando, en este sentido, estudiar el inicio de trabajos conjuntos con relación a la epidemiología a nivel global, modelo de simulación de dispersión del carbón a esta escala, etc.

A este respecto, la comunidad internacional del maní encuentra en Córdoba a equipos de investigación sólidos y serios, capaces de resolver problemáticas complejas, que tiene la capacidad para generar nuevos conocimientos con otros centros especializados, distribuidos por el mundo.

Lo que destaca esta comunidad internacional es que todos están interesados en prevenir futuros problemas, los que todos acuerdan, deben abordarse en forma asociativa.

En este marco, la Red Científico Tecnológica del Maní Argentino cobra una importancia estratégica no sólo para nuestra región sino para la comunidad internacional.


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