• Armando Mudrik, licenciado en Astronomía y astrónomo cultural de Plaza Cielo Tierra
  • Armando Mudrik, licenciado en Astronomía y astrónomo cultural de Plaza Cielo Tierra
  • Plaza Cielo Tierra

La fascinación que produce el eclipse es comprensible si se piensa que el próximo de idénticas características al anunciado para el 2 de julio, se producirá recién en el año 2394. La especial circunstancia de que Córdoba sea uno de los pocos lugares en el mundo de observación privilegiada explica el despliegue que se registra por estas horas.

Un eclipse solar total ocurre cuando el diámetro aparente de la Luna es mayor que el del Sol, bloquea toda la luz solar directa, y convierte el día en oscuridad. El fenómeno ha sido largamente estudiado y en cualquier época ha conmovido a la sociedad, porque desde siempre estuvo asociado a circunstancias vitales que exceden el perfil estrictamente  científico.

Armando Mudrik, licenciado en Astronomía y astrónomo cultural de Plaza Cielo Tierra, le da al tema la perspectiva del que ha estudiado el significado del fenómeno para distintos grupos en diferentes etapas del desarrollo de la humanidad.

Comenzando por el principio, asegura que “un eclipse solar invita a observar el cielo y podemos llegar a creer que todos vemos lo mismo, pero la percepción depende del bagaje cultural en el que uno fue concebido y socializado”.

Apasionado por lo que promete la jornada del 2 de julio, Mudrik subraya que “los eclipses se perciben de diferente manera, dependiendo de las ideas generales que tenemos acerca del cielo; en ese sentido van a ir variando las distintas concepciones, en función de la sociedad en la que estemos”.

La conclusión del experto es que “por eso los eclipses de sol son una oportunidad para hablar de los modelos que usan las distintas sociedades para observar y dar sentido al cielo”. Y explica que “desde la astronomía académica utilizamos modelos físicos, por eso entendemos que cada vez que hay un eclipse, el sol, la Luna y la Tierra se alinean, eso es lo que hace que se proyecte sombra y dependiendo de la ubicación, que tengamos en el planeta vamos a observar diferente grado de ocultamiento del Sol”.

Algunas interpretaciones en América

Pero hay diferentes percepciones. “Hay otras sociedades, acá en América, que entienden el Sol desde otros modelos y perspectivas e interpretan de diferente manera al fenómeno. Por ejemplo, en el Imperio Incaico la idea hegemónica que había del Sol estaba asociada con el poder. El Sol, como proveedor de energía, estaba unido a la figura del Inca, una figura jerárquica”.

Y añade. “Esa asociación estaba dada por alianza y cuando se producía un eclipse, los Incas interpretaban ese fenómeno como el anuncio de la muerte de un emperador. Que el poder del Sol sea opacado unos minutos o unas horas -todo el eclipse dura  un par de horas pero uno total  puede llegar a durar unos minutos- ese momento que se oculta por completo el Sol, era interpretado como anuncio de la muerte del emperador, del final del poder”.

Analizando el impacto que  los eclipses han tenido en otras comunidades, el astrónomo cultural abordó la particular situación de los mocovíes, naturales del territorio argentino. “Tienen una idea del cielo diferente a la científica; piensan al cielo desde la misma dinámica de interpretar los procesos sociales y entonces asocian el brillo de las estrellas y del Sol con el poder, y como también identifican el poder con la abundancia, y la abundancia del poder tiene que ver con lo femenino, describen al cielo como plagado de seres femeninos”.

Y para ellos el Sol es “la” Sol y si es ocultado por la Luna, que para ellos es “el” Luna, se produce un choque que es interpretado como una disminución, un proceso en el que se reducen acá en la Tierra el poder y la abundancia.

Eso explica, según el especialista, que “según los registros que han hecho los primeros jesuitas que convivieron con los mocovíes hace siglos, en los eclipses de Sol golpeaban cosas y perros para que el eclipse menguara y por lo tanto pudieran evitar la disminución del poder y la abundancia”.

Respetuoso de todas las creencias, advierte que “todas las interpretaciones que giran en torno del eclipse, que pueden ser distintas a la científica, no deben ser calificadas de poco válidas o precientíficas, sino que deben ser entendidas en el contexto más general en el que las sociedades entienden el cielo para tratar de dar sentido, entender o percibir un eclipse”.


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