El programa LIDERESAS promueve la incursión, la inclusión, el liderazgo de las mujeres en todos los ámbitos

“No importa en qué país estemos, aun no hay mujeres que lideren partidos políticos”, aseguró la experta en género Virginia García Beaudoux, en su visita a Córdoba durante el primer cónclave de Lideresas.

Actualmente, el 52 por ciento de los miembros de los partidos políticos latinoamericanos son mujeres. Sin embargo, las que lideran algún partido no alcanzan a representar el 15 por ciento, según la base de datos de Género y Partidos Políticos en América Latina.

Y es que la igualdad y la paridad de género representan un gran desafío para la región, y uno de los objetivos a alcanzar en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Hoy, las mujeres, a diferencia de los varones, enfrentan barreras que dificultan su llegada a la representación política en las instituciones, como la selección de candidaturas, la violencia política en razón de género, las técnicas de influencia y dominación, el escaso financiamiento, la baja cobertura mediática, los estereotipos de género, el sesgo de género en el voto del electorado y la desconfianza en el liderazgo femenino.

En este sentido, la asesora en Gobernanza y Participación Política de ONU Mujeres, Paula Narváez, remarca cuánto trabajo todavía resta por hacer en la materia, pero asegura que “lo interesante es generar un diálogo político, que permita ir transformando las cosas que hacen falta transformar”. En este camino hacia una igualdad sustantiva es que se modifican los espacios políticos “tradicionalmente masculinos” y se enriquecen las agendas de los países para una mejor democracia.

En esta línea, García Beaudoux pondera la relevancia de “visibilizar e interpelar a más mujeres a participar”. Opinión compartida por Luz Haro, presidenta de la Asociación de Mujeres de Juntas Parroquiales Rurales del Ecuador, quien insta, en todo momento, a las mujeres a comprometerse y a ayudar a cambiar el mundo a través de la política.

Cargos políticos y sesgos

Lograr una igualdad numérica no equivale de ninguna manera a una igualdad sustantiva. Porque no se trata solo de números sino de construir posiciones para ejercer influencia política.

En muchos parlamentos, las mujeres han alcanzado casi la paridad, pero en los gobiernos, ministerios y comisiones decisivas la menor presencia de mujeres es significativa.

“Las carteras gubernamentales están cruzadas por estereotipos de género”, sostiene García Beaudoux, quien explica que es fácil encontrar “muchas mujeres en salud, educación o en bienestar social, pero pocas en industria, economía o defensa. Esto nos quiere decir para qué somos buenas, y los medios refuerzan estos estereotipos y casi no nos damos cuenta”.

Además, Narváez agrega: “La mujer aparece, muchas veces, trabajando para alguien más. Por eso, es importante que esté en las primeras líneas por su talento, y que haya un avance hacia un equilibrio a nivel de representación política”.

La importancia de los datos

¿Cómo conseguir un real cambio sin trabajar sobre cimientos sólidos y confiables? Con este propósito surgió Atenea para la paridad política, un proyecto que dinamiza y acelera los avances en el acceso y ejercicio igualitario de los derechos políticos de las mujeres desde una perspectiva paritaria.

Esta herramienta permite contar con información sistemática, y con perspectiva de género sobre la presencia de las mujeres en los distintos espacios de participación política; realizar un análisis multidimensional sobre el acceso, el ejercicio y su permanencia, generar recomendaciones específicas y estratégicas para avanzar en la igualdad de género y promover acciones para transformar las estructuras que impiden el ejercicio efectivo del derecho a la participación política de las mujeres.

Alejandra García, especialista de Género del  Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), remarca cómo históricamente las mujeres han militado a la par de los hombres en los partidos, pero que no han tenido las mismas posibilidades de encabezar las listas. “Necesitamos mujeres con capacidades desarrolladas y repensarnos en esta cultura patriarcal, que amplifica las diferencias. Y acá resulta vital tener un diagnóstico para pensar acciones que mejoren este panorama de participación, y esto lo ofrece contar con el Índice de Paridad Política”, asegura.

Cabe destacar que Córdoba, actualmente, trabaja en la confección de su observatorio para la paridad política.


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