La historia de la Madre Catalina María de Rodríguez resulta interesante desde un montón de aristas: su camino de Santidad, la rebeldía bien entendida que la llevó a fundar la primera Congregación argentina de Hermanas que no estuvieran enclaustradas, pero también la familia de la que provenía, debido a los lazos políticos y de importancia social que desempeñaban.

“Imagino a la Madre Catalina paseándose en su infancia por el Cabildo Histórico de Córdoba de la mano de su padre”, relata Silvia Somaré, Hermana Esclava del Corazón de Jesús que ha estudiado en profundidad la historia de Catalina. Es que la próxima Beata era hija de Pablo Hilario Rodríguez, quien se desempeñó mucho tiempo como Secretario del Gobernador General Bustos y del General Paz.

Su tío, Pedro Nolasco Rodríguez, se desempeñó como Ministro de Hacienda en el Gobierno hasta que fue fusilado por orden de Juan Manuel de Rosas; mientras que otro de sus tíos, José Elías Rodríguez fue Capitán del Ejército de Granaderos a Caballo en el Cruce de los Andes.

Y la rebeldía de Catalina probablemente se gestaba desde sus venas, ya que sus ancestros también fueron destacados por pensar distinto: Victorino Rodríguez, su tío abuelo, fue rector de la Universidad Nacional de Córdoba, Intendente de Córdoba y luego asesinado junto a Liniers por tener diferencias en la Revolución de Mayo; mientras que su bisabuela Felipa Ladrón de Guevara, fue descendiente del fundador de Córdoba don Jerónimo Luis de Cabrera.

Su primo, Santiago Derqui, en tanto, quizá fue uno de los que más se recuerdan en la actualidad ya que se desempeñó como Gobernador de Córdoba y Presidente de la Nación.

El trabajo intenso que Catalina realizó para fundar a las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús, y dejar firme su convicción del trabajo conjunto entre laicos y religiosos de todas las proveniencias, para el bien común, es aquello que hoy profesa su familia, sus descendientes, quienes viven con muchísima felicidad el acontecimiento de la Beatificación.

Marta Ovejero, descendiente de Petrona, hermana menor -y muy amada por Madre Catalina-, destaca: “Catalina supo seguir los pasos que le había dado la familia, con los que la habían formado, los pasos de Jesús de Nazareth, y esos pasos dejaron huella en nosotros, sus descendientes”.

“La santidad es algo cotidiano, no extraordinario… no es un halo que baja del cielo. Ser Santo no es ser un ser excepcional, es hacer las cosas ordinarias de la vida en valores y con valores, sin establecer diferencias y siempre jugándose por el más débil y vulnerable”, expresa Francisco Junyent Bas, uno de los descendientes de Catalina por parte de su hermana Manuela.

Inés Moyano, descendiente de Estaurófila, la hermana anterior a Catalina, cuenta: “Catalina me enseñó cómo vivir la espiritualidad dentro de mi casa en lo cotidiano, en lo que nos toca a cada uno: ayudando al que se acerca, lo de todos los días. Por ahí pasa el tema de la Santidad”.

La Beatificación, en el Centro Cívico

La ceremonia de Beatificación de la Madre Catalina se realizará el sábado 25 de noviembre a las 10 horas, en el Centro Cívico del Bicentenario, ubicado en Rosario de Santa Fe 650. Esta celebración estará presidida por el Cardenal Ángelo Amato, Prefecto para la Causa de los Santos enviado del Santo Padre Papa Francisco. El Arzobispo de Córdoba Monseñor Carlos José Ñáñez, será el anfitrión de la ceremonia como Pastor de la Iglesia Católica local.

También será posible seguir la ceremonia vía streaming, desde las 10 horas, ingresando a http://bit.ly/VIVOBeataCatalina


Volver
ff ,