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Las dos Beatas cordobesas y el Santo de nuestra provincia fueron contemporáneos y trabajaron juntos durante la Epidemia del Cólera. Conocé cómo fue su vínculo y cuáles eran sus preocupaciones e intereses comunes.

Tanto el Cura Gabriel Brochero, como la Madre Catalina y la Madre Tránsito Cabanillas, sirven de inspiración para fieles católicos no sólo de Córdoba sino del país y el mundo. Y el legado de estos tres cordobeses ha logrado transmitirse de manera individual, aunque también gracias a su trabajo conjunto.

“Brochero y Catalina se conocen en una Casa de Ejercicios Espirituales donde Catalina como laica iba a ayudar, que está en la calle Deán Funes de la actual Córdoba. Brochero como seminarista iba a hacer ejercicios. Luego los reúne el trabajo por la epidemia del cólera, y ahí está también Tránsito Cabanillas. Si bien esto no está documentado, los tres coincidieron en la misma tarea, y la tradición oral así lo dice”, señala la Hermana Silvia Somaré, de la Congregación de las Esclavas del Corazón de Jesús.

Pero el vínculo del Santo con Catalina llegó más allá: Brochero era un transgresor y un audaz, y fiel a esta característica propia, se animó a confiar en Catalina para expandir sus planes de educación y de ayuda a la mujer. “Nuestra congregación tenía cinco años de fundada, y aun así le pide a Catalina que fuera a traslasierra a encargarse de la Casa de Ejercicios y del Colegio de Niñas”, cuenta Somaré y agrega: “En una época donde no había educación formal para mujeres, él funda este Colegio para mujeres y le confía la educación en este lugar a otras mujeres”.

La hermana María José, perteneciente a la congregación fundada por Catalina, trabaja en Cura Brochero y cuenta que fue en 1880 cuando partieron 16 hermanas a caballo para cruzar las Sierras: “Ese fue el primero de muchos viajes, y es parte de la historia silenciada de los cordobeses que inspira e impulsa para seguir trabajando”.

“Los dos tenían la misma inquietud: la formación de las mujeres. Brochero decía que, formando a las mujeres en la religión, formaban también a la familia”, relata María José. “Era un colegio de calidad destinado a chicas pobres, donde también estudiaban francés y música, les daban una formación completa”.

“Brochero venía seguido a esta casa, y de hecho tiene una frase patentada que dice ‘Yo soy un locazo por las hermanas Esclavas’, y hay cartas de Brochero diciendo que quiere mucho a Catalina, así como también Catalina dice que Brochero es un sacerdote humilde, trabajador, generoso, abnegado, un ejemplo para sus paisanos y que ha hecho la obra más monumental de la Argentina”, destaca Somaré.

Las obras conjuntas de Brochero y Catalina continúan proyectándose, y fue este amor por la educación lo que los congregó en un objetivo común. Tránsito, quien también defendía estos valores, se sumó a ellos en la tarea de llevar ayuda a los tantos damnificados por la epidemia del cólera. Nuestros tres santos cordobeses vivieron una vida orientada al servicio, la educación y el amor, y es éste el camino que nos marcan para transitar e inspirarnos a diario.

La Beatificación, en el Centro Cívico

La ceremonia de Beatificación de la Madre Catalina se realizará el sábado 25 de noviembre a las 10 horas, en el Centro Cívico del Bicentenario, ubicado en Rosario de Santa Fe 650. Esta celebración estará presidida por el Cardenal Ángelo Amato, Prefecto para la Causa de los Santos enviado del Santo Padre Papa Francisco. El Arzobispo de Córdoba Monseñor Carlos José Ñáñez, será el anfitrión de la ceremonia como Pastor de la Iglesia Católica local.


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