• Los "peques" del centro infantil Crecer participan en un proyecto de integración con niños hipoacúsicos.
  • Los "peques" del centro infantil Crecer participan en un proyecto de integración con niños hipoacúsicos.
  • Los "peques" del centro infantil Crecer participan en un proyecto de integración con niños hipoacúsicos.
  • Para el Día de la Escarapela, los "peques" del centro infantil Crecer realizaron actividades plásticas con los colores celeste y blanco.
  • Para el Día de la Escarapela, los "peques" del centro infantil Crecer realizaron actividades plásticas con los colores celeste y blanco.

La Unicef entiende que la integración social de niños con discapacidad desde temprana edad en ámbitos educativos normalizados puede ayudar a que su adaptación en la sociedad sea más fácil. Al mismo tiempo, los demás niños pueden aprender valores como la tolerancia y la diversidad.

Hacia esto apunta el proyecto de integración infantil que se desarrolla, por segundo año consecutivo, en las instalaciones del Centro de Atención Integral al Niño “Crecer”, espacio para la atención, el cuidado y el desarrollo integral de niños cuyas edades oscilan entre los 3 meses y los 3 años, dependiente de la Dirección de Jurisdicción Programa de Asistencia a la Familia, del Ministerio de Desarrollo Social de Córdoba.

Es protagonizado por niños de 2 y 3 años de este establecimiento educativo provincial, y por niños de similar edad con discapacidad auditiva que asisten al Instituto del Lenguaje y la Audición Córdoba (ILAC).

Desde el 18 de abril y cada miércoles, de 9 a 11, cuatro niñas y un niño del ILAC con discapacidad auditiva comparten actividades lúdicas con 14 niños de Crecer. Dibujan, cantan, pintan, juegan, realizan tareas de expresión corporal e interactúan con mascotas, en el edificio que funciona dentro del Complejo Pablo Pizzurno.

Las niñas del ILAC (dos de ellas, con otras discapacidades) son acompañadas por docentes de esa institución y en la primera jornada, por sus familiares.

El 16 de mayo, los niños de Crecer y del ILAC realizaron actividades con telas y música. Adelantando la celebración por el Día de la Escarapela, se pintaron las manos con los colores de la Bandera argentina.

Los chicos de Crecer suelen regresar a sus hogares entusiasmados y contarles a sus padres que los niños hipoacúsicos los saludan y se comunican con ellos a través del lenguaje de señas.

“Es una experiencia enriquecedora y ya se hizo durante 2017, con entrega de certificados; lo destacable es que la participación de niños del ILAC suma, y mucho, a la educación que se brinda en Crecer”, resaltaron la directora del Programa de Asistencia a la Familia, Gladys Santarossa, y la responsable de Crecer, Nancy Bruera.

ILAC es una escuela pública especial de 73 años de existencia que depende del Ministerio de Educación provincial y se ocupa de los niños con discapacidad auditiva y otras discapacidades. Su directora es Marcela Allende.

“Al nacer con hipoacusia, los niños presentan una ausencia de lenguaje y comunicación, lo cual impacta sobre la socialización; por eso es importante integrarlos en forma plena, que compartan espacios con otros niños de su edad”, resaltó Allende.

La base del proyecto es la integración infantil; buscamos concientizar a los padres sobre la trascendencia de este proceso, y sería fundamental que a partir de esta experiencia entre Crecer y el ILAC se abran otros espacios de integración en otras instituciones educativas de la provincia de Córdoba”, expresaron Santarossa y Bruera.

Nuevo aniversario

El 20 de mayo, el Centro de Atención Integral al Niño “Crecer” cumplió 24 años de vida.

El festejo se realizará el jueves 24, a las 13 horas. Asistirán autoridades de los ministerios de Desarrollo Social y de Salud; de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf), y del ILAC, como también padres de los niños.

Crecer comenzó a funcionar en 1994. Concurren hijos de empleados de los ministerios de Desarrollo Social y de Salud, y de la Senaf. Son cuidados por maestras jardineras mientras sus padres cumplen sus tareas en las dependencias provinciales del Complejo Pizzurno.

En la actualidad, concurren 100 niños: 80 en el turno mañana (8 a 14) y los restantes 20 en el turno tarde (14 a 20). En 2014 llegó a tener una matrícula de 130 alumnos. Posee cinco salas: de 3 años, 2 años, 1 año, 6 meses y 3 meses.

Bruera ponderó “la función social y educadora” que cumple la institución que comanda. “Entre otras cosas, los niños efectúan actividades pedagógicas, de estimulación, recreación, paseos, talleres de computación y de cocina, de acuerdo con la edad evolutiva en la que se encuentran”, destacó.

Luego, reveló que en los últimos tiempos “cambió la distribución” de los alumnos, ya que la mayoría pasó al turno mañana.

La actividad educativa y pedagógica es brindada por un equipo de 21 docentes y auxiliares, dos profesoras de educación física, una psicopedagoga, una psicóloga, una fonoaudióloga y una nutricionista. Además, trabajan tres administrativos, cuatro empleados de cocina y otros seis abocados a la limpieza.

El establecimiento exhibe una amplia variedad de juegos didácticos dentro de las salitas y de juegos infantiles en el patio (hamacas, trepadores, calesitas, toboganes y aros de basquetbol).

Por un convenio con Intel Argentina, desde 2014 Crecer posee tabletas para desarrollar un proyecto educativo vinculado con las nuevas tecnologías.

En cuanto a las necesidades, Bruera sentenció: “Hace falta una casita de juguete para que los chicos jueguen dentro”.

Lo que viene

Hay actividades interesantes que Crecer promueve. Una de ellas se concreta en los meses de septiembre u octubre.

Las docentes llevan a los niños a un supermercado a realizar compras (de yogures y frutas, por ejemplo), a conocer cómo se elaboran el pan y las facturas, y a observar el funcionamiento general del comercio. “Vuelven completamente fascinados”, destacaron Santarossa y Bruera.

En noviembre, en tanto, es muy esperada por los niños la denominada “pernoctada”, actividad consistente en que se queden a dormir en las instalaciones de Crecer.

Alrededor de las 7 de la tarde del día elegido para la “pernoctada”, los niños arriban al lugar acompañados por sus padres, juegan, participan en tirolesas, juntan leña y concretan labores didácticas hasta el día siguiente.


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