La remediación de los espacios mineros tras el agotamiento de sus recursos, completa el círculo virtuoso de la actividad, que primero trasforma el terreno para la exploración y extracción de productos y luego la reconvierte para que sea aprovechada nuevamente por la sociedad. Hay destacados ejemplos locales de zonas que estuvieron dedicadas a la explotación minera y actualmente son plantaciones de viñedos, urbanizaciones privadas o lugares de esparcimiento.

La Provincia de Córdoba lleva adelante un estricto control y cumplimiento de las normas ambientales establecidas no sólo en el Código de Minería sino que en leyes provinciales, exige a las empresas la elaboración de un informe de impacto ambiental previo al inicio de sus actividades, donde esté contemplada una planificación para la remediación ambiental de estos espacios.

De esta manera, se lleva adelante la extracción de minerales indispensables para el desarrollo humano en disciplinas diversas, como materias primas para la industria vial, la industria farmacéutica, la remineralización agrícola, entre otras, de una manera ordenada y planificada que garantiza la utilización posterior de esos terrenos.

Un ejemplo de la importancia en la remediación ambiental, es la que llevó adelante la firma Fluorita Córdoba S.A. Esta empresa, dedicada a la extracción y comercialización de sustancias minerales, este año comenzó con la producción de vinos, elaborados con uvas cultivadas en la zona donde funciona la mina de fluorita “Los Cerros Negros”.

Asimismo, en la zona donde estuvo emplazada una importante cantera en La Calera, ahora existe un emprendimiento turístico conocido como la “Laguna azul”. Cantesur y Canteras Diquecito, en esa localidad del departamento Colón, llevan adelante, además, producción de especies arbóreas autóctonas en viveros propios a la que sumó tareas de educación ambiental, en los mismos predios donde procesaban triturados graníticos. También existen casos donde la remediación de los pasivos minerales dio lugar a nuevos desarrollos urbanísticos.

De esta manera, queda en evidencia el intenso trabajo que se lleva adelante en la Provincia de Córdoba, que además de destacarse en la producción de áridos y minerales indispensables para la obra pública y civil, la remineralización agrícola y demás utilidades, se impulsa y controla el cumplimiento de los procesos que permiten mitigar el impacto ambiental.

Vinos que nacieron de una mina

En 2009, bajo las directivas de la Secretaría de Minería, la explotación de fluorita “Los Cerros Negros” comenzó con un proceso de remediación de pasivos mineros en la zona ubicada al oeste de Río de Los Sauces.

En ese lugar, a más de 1.300 meros de altura y sobre una superficie generada al remediar antiguas escombreras, se implantó un viñedo de media hectárea, con ocho variedades de vid (malbec, cabernet sauvignon, syrah, tannat, tempranillo, chardonnay, sauvignonblanc y cabernet franc). En 2018, a 4 años del cultivo, se produjo la primera vendimia de 1.000 kilos de uvas malbec, demostrando que las terrazas construidas con el material estéril podían dar sustento adecuado al viñedo.

De esa cosecha la empresa generó la primera partida del vino “Alma Minera”, feliz conjunción del esfuerzo productivo y el cuidado medioambiental, objetivos primordiales de la Secretaría de Minería y la empresa.

En el 2014, el Gobierno de Córdoba reconoció los avances en la reutilización del agua y vitivinicultura sustentable, por lo que otorgó a Fluorita Córdoba S.A. el “Premio a la Ecoeficiencia Gobernador Dr. Raúl Felipe Lucini”.

Este vino ilustra en su etiqueta la feliz conjunción del esfuerzo de los mineros en la extracción de recursos de nuestra tierra y el fruto del trabajo para remediar las marcas que la actividad deja en el entorno natural.


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