Violinista LL

Si bien no esperaba una vuelta de timón en su carrera, la virtuosa violinista Lucía Luque no dudó en presentarse a la convocatoria que hizo el año pasado Libertador San Martín para primer concertino de la Orquesta Sinfónica de la Provincia.

“Estaba en Europa lo más tranquila, no estaba en mis planes (volver), pero se dio así. Sentí que quería estar, fue más emocional lo que hizo que tomara la decisión de presentarme”, asegura la joven música.

La agenda de la violinista ya empezó a ocupar espacios culturales de Córdoba y otras provincias. Esta noche, a las 20, se presentó en el Museo Superior de Bellas Artes Evita (ex Palacio Ferreyra) junto al guitarrista Guillermo Díaz en un concierto organizado por la Fundación Pro Arte Córdoba. También en este mes debutará como primer concertino con la Orquesta Sinfónica de Córdoba.

Reconoce que el rol del concertino, además de ser la mano derecha del director de la orquesta, es una figura emblemática de la agrupación musical. “Es el que da los ataques, las entradas, lo básico y también el que impone una manera de tocar”, enfatiza Lucía y añade que lo fundamental en la relación que se establece entre director y concertino es el respeto; y “si hay amistad, mucho mejor”, agrega.

La violinista reconoce haber aprendido mucho estos años en Italia y Alemania.“Cuando uno ya ha alcanzado un nivel alto, tiene que relacionarse con maestros de muy alto nivel, porque si no es como volver atrás. Lo que te dan estos grandes maestros es la experiencia musical y de vida, te pueden llegar a ayudar en circunstancias, darte consejos”, acota.

Cuando habla de sus maestros pone en primer lugar a Humberto Carfi, fallecido en 2005. “Estudié seis años con él y fue quien me formó solísticamente. A los 17 años, con una beca del Gobierno de Córdoba, me fui a Italia y me diplomé en el Conservatorio de Verona. Estudié con el maestro Salvatore Accardo, en Cremona, y también realicé cursos en Berlín”, señala. A la par de su formación en música clásica,  también  aprendió jazz, tango e improvisación. Confiesa que escucha  ”de todo”, desde Cafrune a Atahualpa Yupanqui, pasando por el tango con Goyeneche, hasta la bossanova.

Contenta con el giro que dio su carrera,  Luque siente que se proyecta desde Córdoba hacia el mundo. “Se me abre un panorama interesante, quiero hacer un trío con Marcelo Montes y Marcelo Balac; también tengo pensado hacer conciertos como solista y por supuesto el trabajo con la Orquesta Sinfónica”, apunta.

La función de un artista es dejar un mensaje cuando uno siente lo que interpreta llega a su público”, remata.

Programa del concierto:

Primera parte

Massenet — Meditación
Paganini — Sonata Concertata
Sarasate — – Playera
Bartok — Seis Danzas Rumenas

Segunda parte:

Miguel Bareilles —- Sol de Otoño (dedicado a Lucía Luque y Federico Díaz)
Bruno Cavallaro —– Milonga Bicentenaria
Piazzolla —- La Historia del Tango; Bordel; Café 1930; Night Club; Concert d’auyour d’hui

 


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