Por segundo año consecutivo, mujeres de diferentes barrios de Córdoba se reunieron durante meses para participar de un Taller de Bordado Artístico. La muestra que fue el resultado de ese trabajo ya fue expuesta en el Museo Evita Palacio Ferreyra, y ahora viaja a Buenos Aires,

La exposición podrá verse desde este miércoles 11 y hasta el 13 de junio, de lunes a viernes de 11 a 16, en la Casa de Córdoba en Buenos Aires -Callao 332-, con entrada libre y gratuita. Las realizadoras, además, brindarán una charla referida al trabajo de extensión. Esta actividad será mañana jueves, a las 18 horas.

Durante 2017, la temática del taller giró en torno a la idea de la soledad. A partir de allí se dio inicio a un proceso de simbolización para trabajar el significado que cada una de las participantes le otorga al tema: lo que la soledad implica y representa. La actividad propone al arte como estado de encuentro e intercambio de saberes y como espacio de creación de experiencias significativas.

Bordadoras en el Museo

El Museo Evita Palacio Ferreyra fue fundado en 2007 con el objetivo de exhibir y resguardar el patrimonio artístico de la Provincia de Córdoba. Su perfil institucional, orientado a las Bellas Artes, define también posibles terrenos de interacción con la sociedad. El proyecto de las bordadoras plantea de qué manera el museo se abre a su comunidad para vincular el patrimonio, y cómo construye sus relatos en participaciones de coautoría y construcción colectiva de sentido.

Todos los sábados, desde el año 2016, el grupo de mujeres en ronda fue ocupando las diferentes habitaciones hoy convertidas en salas abiertas al público. El acto de ocupar nuevamente el espacio borra, también, fronteras culturales: durante el proceso, las bordadoras invadieron sitios que alguna vez fueron concedidos sólo a los hombres, habitaciones que eran vedadas a la servidumbre o que únicamente usaban los dueños de casa.

Más sobre el proyecto

La iniciativa, que forma parte del proyecto Vaivén, refleja el arte como estado de encuentro y acude a una construcción que no es sólo el resultado de un proceso, sino el proceso en sí mismo: la dinámica del encuentro que contiene los ritmos de la respiración, del pulso, del latido. Expansión y contracción, dar y recibir.

El grupo de bordadoras está conformado por mujeres de diferentes generaciones y ocupaciones. Artistas, amas de casa, artesanas, profesionales y estudiantes se reunieron para dar forma y contenido a sus obras. La iniciativa propone al Museo también como institución viva y habitable, en la que suceden hechos artísticos que involucran a la sociedad.

La soledad y su contrapunto

Los encuentros comenzaron tomando como referencia otros proyectos de construcción colectiva. Los debates se centraron en tomar un tema transversal. Así, la consigna este año fue “La soledad y su contrapunto”. La soledad como estado del ser humano y como experiencia común a nuestra propia naturaleza.

La soledad, desde esta perspectiva, puede ser el lugar anhelado o el espacio desconocido, temido, deshabitado. La consigna y su ejecución también marcaban un reverso: el contrapunto de la soledad, el otro lado de cualquier experiencia.


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