• Documento de la fundación, el Fuerte de Córdoba extraído del libro de Carlos Luque Colombres
  • Traza de la ciudad, 1577, del libro Primeros años de la ciudad de Córdoba de Carlos L Colombres
  • Vista de la distancia entre el Fuerte originario y el asiento de la ciudad en la actual plaza San Martín

La ciudad capital de la provincia cumple 445 años el viernes 6 de julio. Un día como ese del año 1573, un centenar de españoles encabezados por Jerónimo Luis de Cabrera funda Córdoba en un territorio que llama de la Nueva Andalucía, pero la región ya había sido transitada por otros exploradores que abrieron el paso a la fundación.

El último viaje antes de aquel día que hoy celebramos fue comunicado al rey Felipe II mediante un informe conocido como la Relación Anónima, aunque ese documento lleva la firma de Jerónimo Luis de Cabrera.

Provincias de comechingones y sanavirones

Siendo gobernador de la provincia del Tucumán, Juríes y Diaguitas, una enorme jurisdicción que abarca las actuales Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero y Córdoba, Jerónimo Luis de Cabrera encarga a uno de sus hombres de armas, Lorenzo Suárez de Figueroa, una expedición a las provincias de comechingones y sanavirones; el término “provincia” alude a características comunes en cuanto a lengua y cultura de los pueblos aborígenes, antes que una jurisdicción geográfica. La misión pretende abrir un camino entre estas últimas, el Río de la Plata y el Atlántico.

El 10 de enero de 1573, la expedición de Suárez de Figueroa llega a Soto, en momentos en que los nativos del lugar participan de una ceremonia alrededor de su árbol totémico: el algarrobo, afirma Aníbal Montes, el precursor de los estudios arqueológicos en Córdoba, en su libro “El indio, el criollo, el gaucho” (1948). La ceremonia es conocida actualmente con el nombre de Algarrobeada, y se celebra en el mes de enero en Cruz del Eje, originalmente llamada Toco Toco.

Gobernar es fundar

Lorenzo Suárez de Figueroa viaja acompañado por cerca de 50 hombres. En el decurso de la expedición, empadrona “indios de tasa”, como se llama a los nativos varones de entre 18 y 50 años de edad en condiciones de trabajar; en efecto, serán aquellos la fuerza de producción del sistema de Encomiendas de Indios.

La Relación Anónima dice que “se hallaron por vistas que se hizo y otras por información más de 600 pueblos de indios” con una población estimada en unas 30 mil personas. Entre los pobladores hay quienes lucen preciosas chaquiras -collares o brazaletes- prolijamente trabajadas.

El medio

Los pueblos tienen unas 40 casas y están cercados por ramas de espinales que abundan en la zona, de acuerdo a la crónica.

Son las casas por la mayor parte grandes que en una dellas se halló caber diez hombres con sus caballos armados que se me metieron allí por una emboscada que se hizo. Son bajas las casas que la mitad de la altura que tiene está bajo tierra y entran a ella como a sus baños y esto hacenlo por el abrigo para el tiempo frío y por falta de madera que en algunos lugares por allí tienen”, prosigue la descripción.

La expedición, además, encuentra siete ríos y más de 70 a 80 arroyos y manantiales; “todos de muy lindas aguas (…) Hay grandes pastos y muy buenos asientos para poderse criar ganado en gran número como en España se crían, y hacer molinos y otras haciendas con que puedan vivir prósperos los que allí vivieren”, asegura el informe.

La crónica describe a los pobladores como “grandes labradores que en ningún cabo hay agua o tierra bañada que no la siembren por gozar de las sementeras de todos tiempos”.

Pagó con su vida

En efecto, Jerónimo Luis de Cabrera se aventura en la fundación de Córdoba del Tucumán cuando en realidad tiene la misión del virrey Toledo de constituir una ciudad en el valle de Salta.

Dos meses después de la fundación de nuestra ciudad, Cabrera lleva el estandarte real a orillas del río Paraná, donde funda el puerto de San Luis, “algunas leguas más arriba de donde estuvo la fortaleza de Gaboto”, indica Carlos Luque Colombres en Cuarto Centenario de Córdoba (1977).

Creyó, tal vez, que la expansión de los dominios españoles en América del Sur supondría para él un mayor reconocimiento a su buen nombre. Sin embargo, el sevillano estaba destinado a morir con el garrote vil por fundar una ciudad en otra dirección a la indicada.


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