El coliseo responde a los más altos modelos de los teatros líricos europeos del siglo XIX y su diseño es del célebre arquitecto italiano Francisco Tamburini. La impronta de Tamburini en la ciudad puede apreciarse, además, en otros edificios de alto valor histórico y patrimonial, como el Hospital Nacional de Clínicas, el edificio histórico del Banco de Córdoba, en calle San Jerónimo, y el núcleo de la penitenciaría en barrio San Martín.

El teatro fue inaugurado sin un nombre oficial, por lo que los cordobeses de aquel entonces simplemente lo llamaban Teatro Nuevo. Pero desde 1894 hasta 1950 se denominó Teatro Rivera Indarte. Cualquiera que haya sido su denominación, el lugar llegó a ser El teatro de Córdoba por su majestuosidad, belleza y excelencia artística.

Tamburini se encargó de diseñar el coliseo que sintetiza el ideario de cultura y de civilización de la segunda mitad del siglo 19. Por su lado, el artista plástico Arturo Nembrini Gonzaga embelleció muros interiores y techos con pinturas evocativas de distintas óperas del repertorio universal, motivos que aluden a la inspiración y las artes. Incluyó además un notable conjunto escultórico.

En 1891, el teatro encierra las líneas de estilo y los usos constructivos de los más importantes teatros de Europa. Además de la tecnología aplicada a su caja escénica, una formidable acústica y las comodidades para el público, debajo de la platea hay un sistema de engranajes que le permite elevar la platea hasta quedar a la altura del escenario, formando un plano que en algunas ocasiones sirvió para sendos banquetes.

Con el tiempo, el coliseo se convirtió en la casa de todos los cuerpos estables de la Provincia de Córdoba. En la actualidad, tienen asiento allí los cuerpos artísticos de música, canto y danza; estos son la Banda de la Provincia de Córdoba, la Orquesta Sinfónica de Córdoba, la Orquesta Provincial de Música Ciudadana, el Ballet Oficial de la Provincia, y los coros de Cámara de la Provincia y Polifónico de Córdoba.

Originalmente, el teatro fue concebido como una escuela de disciplinas artísticas, por eso allí tienen lugar el Seminario de Canto, el Seminario de Danza y la Orquesta Académica Juvenil del Teatro del Libertador.

Restauración integral

Por estos días, el Teatro del Libertador es objeto de un profundo trabajo de restauración en pisos de teselas, cielorrasos, esculturas, la escalinata de mármol, e iluminación. También pinturas murales y pisos de madera, los telones y el mobiliario. En la sala mayor, que lleva el nombre del arquitecto Francisco Tamburini, se colgará una araña.

El acondicionamiento de la caja escénica permitirá que el teatro esté en acuerdo con las actuales normas de seguridad y preservación del espacio. Además, se normalizarán los servicios de emergencia e instalaciones eléctricas y sanitarias.

Otra de las acciones es la recuperación y puesta en funcionamiento del telón de boca del escenario, una pintura de gran tamaño con imágenes alegóricas. El telón de escena fue confeccionado en el siglo XIX; probablemente, el mismo Arturo Nembrini Gonzaga haya realizado esta obra.

El Gobierno de la Provincia de Córdoba afronta este trabajo de Puesta en Valor y Actualización Tecnológica rumbo al Congreso Internacional de la Lengua Española, que tendrá al centenario coliseo, en marzo de 2019, como sede del encuentro.

En otras ocasiones, el teatro fue objeto de obras de conservación de distinta magnitud en la década de 1910, en 1925, en 1950, en 1978, en 1991 y en 1999.

 

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