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No hay nada mejor para un artista que interpretar papeles que le demanden diferentes sensaciones. Maximiliano Guerra trae a Córdoba a “Iván el terrible”, obra a la que definió como “ una asignatura pendiente para mí”. El bailarín está muy contento de haberse puesto al hombro “un personaje histórico y real que se mece entre el heroísmo, la pasión y el amor”. A Guerra le interesó el personaje menos difundido, “el lado humano, eso me llevó a investigar porqué este hombre que era tan sanguinario y tenia esta fama de locura fue tan recordado”.

Es que a la historia del zar ruso no le faltó nada. Fue coronado a los tres años y vio como la clase alta rusa asesinaba a su madre delante de él. Lo tuvieron preso desde los siete hasta los 13 años y los boyardos lo sometieron a toda clase de atrocidades. Despojado de sus amores primeros y de su trono por derecho, vive entre el acecho de sombras que desean quitarle el poder. Es el personaje ideal para interpretar, con un abanico de sensaciones, felicidad, amor, dolor, violencia y locura. Quiero resaltar, dice Guerra “el mayor logro de Iván, que fue el único zar que consiguió el apoyo de su pueblo y la unidad de toda Rusia”. Lo nombraron “el zar de todas las Rusias”, le dicen “el terrible”. Nosotros queremos que también se lo reconozca como “el precursor de la democracia”, afirmó Maximiliano Guerra.

El bailarín y coreógrafo se volvió un erudito en la historia del personaje que le toca representar. ¿Por qué le decían “el terrible”? Por varias cosas:  por sus masacres, sus locuras, su forma de asesinar, bien propia de la época. Pero además de este costado, Guerra confesó su admiración por lo que denominó la “parte social” del zar. “Vive una serie de situaciones -continuó- que lo llevan a querer retomar su trono, y empieza a juntar al pueblo ruso. Todo el tiempo que gobernó fue casi una democracia, buscaba unir al pueblo de Rusia y por eso lo llamaban ‘Iván el terrible, zar de todas las rusias’, porque los une a todos y los hace uno”.

La dramaturgia de la puesta que se presentará en el Teatro del Libertador está a cargo de Manuel Callau y Maximiliano Guerra. La música original es de Daniel García,  pero además la obra tiene pasajes de Paganini y Rachmaninoff . La coreografía fue concebida por el propio Guerra.

Un relato en dos tiempos

La primera parte del espectáculo es un homenaje a aquellos inmigrantes que llegaron a principios del siglo XX de Europa en busca de la tierra prometida, al ritmo del tango y la milonga, con  sus típicos habitantes: el italiano, la galleguita y la madre trabajadora. El romance, la pasión y la violencia, pero, sobre todo, la integración cultural, son los protagonistas de una puesta que trasmite alegría y picardía, a través de diversos ritmos.

En la segunda parte  Maximiliano Guerra es Iván El Terrible. El pequeño Iván se ve atrapado en la disputa de poder entre nobles. Su madre, la zarina Elena, lo protege, pero termina muriendo envenenada. Iván crece, se hace fuerte y toma el poder que le pertenece. Se casa con Anastasia, pero los buitres acecharán en todo momento, para impedirle ser feliz. La tragedia, la violencia y la lucha por el poder determinan el devenir de los hechos.

Para agendar: viernes y sábado a las 21 y 30 en el Libertador.

 

 


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