Uno desarrolló en Córdoba envases que extendieron  la duración de fiambres y quesos de tres a 30 días, produciendo una revolución en ese segmentó del mercado argentino. El otro, desde la firma NanoBioMatters con sede en Valencia, incorporó nanotecnología en los envases, lo que triplica la vida útil de los alimentos y, a la vez, disminuye el impacto ambiental.

Carlos Di Tella (izquierda de la imagen) y José María Lagaron (derecha), respectivamente, comparten el estatuto de innovadores en el campo de la industria de la alimentación. Coincidieron en el miniforo “Innovaciones  Tecnológicas en packaging activos e inteligentes” desarrollado durante el 4° Congreso de Ciencia y Tecnología de Alimentos que concluyó el viernes pasado. No perdieron el tiempo: analizaron alternativas de colaboración para incorporar desarrollos de la nanotecnología en la industria cordobesa.

Precisamente el objetivo del miniforo fue fomentar la cooperación entre investigadores y empresas, e impulsar la formulación de proyectos de innovación. “Me llevó la idea de que tenemos que hacer emprendimientos conjuntos entre la universidad y el sector empresarial. La industria debe compenetrarse con investigación científica y viceversa. Veo muy positiva esta instancia, creo que va tener un efecto bisagra”, dijo Di Tella, titular de la empresa Envases Dise S.A.

“Me llevo una impresión muy buena. Es la primera vez que venimos a Argentina; me fue grato encontrar potenciales clientes y ver que en el área de desarrollo de envases hay un gran interés tanto en el campo de la investigación como de las empresas”, evaluó el español.

Aunque desarrollaron sus experiencias en contextos diferentes, Di Tella y Lagaron comparten la certeza que la innovación va ser clave en el desarrollo de la industria del packaging y los envases de los alimentos.

Conservación y sustentabilidad

“El packaging es fundamental para la conservación de los alimentos. Permite que lleguen al consumidor sin que los contaminantes externos los afecten, ni que los procesos microbiológicos de envejecimiento se aceleren, lo que haría daño a la población o provocaría que los alimentos duren poco tiempo”, explica Di Tella.

“Uno de nuestros grandes hitos fue desarrollar un fill para el envasamiento de fiambres y quesos feteados que cambió el sistema utilizado en Argentina. En cuatro años colocamos 10 millones de envases mensuales y conseguimos prolongar la vida útil de tres a 30 días”, añade.

Lagaron, por su parte, remarca las potencialidades que ofrece la nanotecnología en este campo. “Trabajamos en el desarrollo de aditivos para plásticos de envases. Básicamente los que hacemos es posibilitar que los envases extiendan la vida útil de los alimentos. Utilizamos herramientas de la nanotecnología. Dependiendo el producto, triplica la vida de los alimentos. Un producto que duraba seis meses en góndola, con esta tecnología puede permanecer un año y medio. Ese salto permite acceder a nuevos mercados porque cambia la cadena logística y la seguridad”.

Otro aspecto que torna atractiva esta alternativa son sus múltiples usos. Se aplican a envases alimentos secos, carnes, pescados, deshidratados y platos precocinados. La aplicación de esta tecnología supone, apenas, un incremento en los costos del uno por ciento. Además reduce el impacto ambiental ya que disminuye el gramaje de los envases y aumenta la vida útil de los alimentos.

Uno de las cuestiones que desvela a los desarrolladores es evitar el deterioro de los alimentos. La penetración de oxígeno en los envases es una de las amenazas a considerar. Precisamente lo que ofrece la nanotecnología son aditivos invisibles en los envases que actúan como escudos que evitan el ingreso de oxigeno. Las aditivos, además, son muy pequeños, por lo que ocupan menos espacio, disminuyendo el volumen de los envases y, por la tanto, la generación de residuos.


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